Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Ayuntamiento ampliará el parking de la Escandalera cuando termine su concesión

Infraestructuras ofrecerá la gestión del aparcamiento en 2023 a cambio de una obra en la que estudia unir la plaza y el Campo San Francisco

Vista general de la Escandalera y el paseo de los Álamos desde la azotea de la Junta General. | Irma Collín

Muchos en Oviedo han rumiado la idea de ampliar la plaza de la Escandalera y unirla al Campo San Francisco, pero la oportunidad de hacerlo llegará dentro de año y medio. En 2023 finaliza la concesión del parking y el garaje, desactualizado para las nuevas normativas de incendios o evacuación, necesita una reforma para seguir dando servicio. El área dirigida por el primer teniente de Alcalde, Nacho Cuesta, planea ampliar la infraestructura hacia Uría, avanzando bajo el paseo de Los Álamos y, si fuera posible, excavar y ganar un nuevo nivel. La idea que manejan en el Consistorio es conceder la gestión del aparcamiento a quien realice la obra. El contratista deberá ejecutar los trabajos y podrá gestionar el lucrativo aparcamiento durante un largo periodo de tiempo, suficiente para sacarle rentabilidad. Esa obra que hay que hacer “sí o sí” para poner al día el parking, explican fuentes municipales, abre la puerta a realizar operaciones más ambiciosas y que se dejen ver en la superficie. La aspiración es peatonalizar la zona y unir el Campo San Francisco con La Escandalera, para lo que el Ayuntamiento ya ha comenzado a estudiar la viabilidad de soterrar el tráfico gracias a ese nuevo nivel que se le quiere ganar a la tierra.

En el equipo de gobierno ven muy cercano el fin de la concesión a la Corporación Masaveu (vigente desde 1973) y ya piensan en el después. Desde la concejalía dirigida por Nacho Cuesta siempre han remitido a la necesidad de reformar el aparcamiento cada vez que se reclamaba el arreglo de las baldosas del Paseo de Los Álamos, muy dañadas desde hace años. Es posible que el mosaico de Antonio Suárez, protegido por el Docomomo Ibérico, se tenga que reconstruir íntegramente con dicha concesión. De momento, en los primeros compases de la planificación del proyecto, no se descarta nada, ni siquiera que los trabajos requieran levantar y volver a montarlo pieza por pieza. El aparcamiento de La Escandalera ya se extiende bajo el Paseo de Los Álamos, pero la intención es que siga avanzando por el subsuelo de la calle Uría.

El crecimiento “natural” del Campo San Francisco y la reforma “necesaria” de La Escandalera –con la estrecha acera que la bordea– es un tema recurrente en la mesa o la cabeza de quien dirige el Urbanismo municipal. Gabino de Lorenzo soñaba con soterrar el tráfico e Ignacio del Páramo, durante el pasado mandato, realizó un concurso de ideas para darle a la plaza “un carácter funcional”. En ese concurso se planteaba como uno de los requisitos la conexión física entre los Álamos y la Escandalera, con el objetivo de crear un gran espacio peatonal en el centro de la ciudad. Pero varias de esas propuestas contemplaban el cierre definitivo del aparcamiento subterráneo, dándole a la estructura otro tipo de usos. Ahí se encuentra la principal diferencia, el actual equipo de gobierno no quiere renunciar a una infraestructura que financiaría un proyecto muy costoso para las arcas municipales.

El Plan Director del Campo San Francisco, al que no se ha dado trámite administrativo, también contemplaba como una de las necesidades del parque su crecimiento hacia la plaza. Urbanismo ha manifestado en varias ocasiones su intención de realizar un Plan Especial para el mismo pulmón verde en el que también se incluiría esta idea, pero ligada a los planes para el aparcamiento.

En 2016, el Colegio de Arquitectos también propuso una serie de reformas en el entorno del Campo. Unas actuaciones que pasaban por peatonalizar la calle Fruela y dar continuidad a las dos grandes avenidas del pulmón verde (las avenidas de Italia y Alemania) hacia la Escandalera. Aunque, entonces, los arquitectos también recomendaban suprimir el aparcamiento al terminar su concesión, una perspectiva que, ahora, ya se empieza a ver “inminente”.

En la casa consistorial ya tienen una idea aproximada de lo que quieren. El grupo empresarial que gestione el aparcamiento durante los próximos años o décadas debería ser quien financie una operación que se ha pedido, recomendado e incluso dibujado en numerosas ocasiones. Una gran obra que ponga al día un parking que no cumple con los estándares actuales de seguridad y que, a su vez, pueda alumbrar la unión física del parque y La Escandalera, el culmen de la política de peatonalizaciones de Fruela, Pozos y Mendizábal.

La necesaria actualización de un garaje que no está al día con las normativas actuales

En el año 2011 el Partido Popular, todavía con Gabino de Lorenzo a la cabeza, hizo públicos unos informes técnicos en los que se concluía que el estacionamiento de la Escandalera no estaba al día con las normas de seguridad y de accesibilidad. Entonces, hacían la salvedad de que el parking fue edificado en los años 70, cuando la normativa edificatoria “era mucho menos profusa y exigente que en la actualidad”, y señalaba que no se le podía obligar a cumplir la legislación actual de edificación, pero que un estacionamiento nuevo “supondría una mejora sustancial para los usuarios”. La reforma del aparcamiento debería solventar varios problemas. El primero y más evidente es el de la accesibilidad. El parking no tiene ascensor y las escaleras de acceso no tienen las dimensiones exigidas. Las obras deberán actuar en estos dos puntos, además de incluir itinerarios señalizados para peatones. Respecto a la normativa de incendios, los técnicos municipales ya señalaban hace diez años que el número de salidas del aparcamiento son insuficientes, ya que hay tres, menos de las previstas en la normativa, y una de ellas, la del paseo de los Álamos, se cierra por las noches. Por ello, quien se haga con la licitación, deberá solventar también esta limitación. En aquel entonces, el PP publicaba el informe del servicio de Patrimonio para justificar la necesidad de acometer una obra que nunca se llegó a hacer. Pero muchas de las deficiencias que señalaba tampoco llegaron a solventarse. Ahora, con el inminente fin de la concesión a la empresa que lo gestiona desde hace casi cincuenta años, el Ayuntamiento debe adecuarlo si quiere que continúe funcionando.

Compartir el artículo

stats