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MARY PAZ PONDAL | Actriz

“En el destape perdí muchas oportunidades, fui muy pudorosa y no me arrepiento”

“He fundado una tertulia para reencontrarme con la cultura de Asturias y su gente, para fomentar la amistad”

Mary Paz Pondal, ayer, en Oviedo. | Luisma Murias

Mary Paz Pondal, ayer, en Oviedo. | Luisma Murias

La temprana actriz ovetense, Mary Paz Pondal que dejó la tierrina a la edad de 16 años para estudiar arte dramático en Madrid ha vuelto a Oviedo, como cada año, en busca de tranquilidad y con la idea de pasar tiempo con su familia. Divertida y algo nostálgica, recuerda su amplia trayectoria profesional y habla de su nueva iniciativa: “Un café con Mary Paz Pondal: Tertulia de Amistad”, un encuentro para hablar de cultura que tendrá lugar todos los jueves a partir del próximo 15 de julio en el hotel El Ovetense.

–¿Qué tal el regreso, tiene algún proyecto en mente?

–Yo soy muy ovetense, muy carbayona, y al venir aquí he pensado en hacer una tertulia que se llama “Un café con Mary Paz Pondal: tertulia de amistad”. Pensamos inaugurarla el día 15 de este mes y luego seguir cada jueves. Es una manera de reencontrarme con la cultura de Asturias y su gente. También estaba protagonizando la película de Rufo, pero ha habido varios problemas que sumados a la pandemia nos han obligado a detener el rodaje. Si todo va bien, lo retomaremos en agosto. Ahora lo que me preocupa es estar en Oviedo tranquilamente con mi familia, pero sí me gustaría que se terminase. Aparte de eso, no pretendo actuar más. Solo daré unas charlas magistrales que me ha pedido el Rector de la Universidad de Oviedo. Me paso la mayor parte del tiempo en Facebook. Me dolía que después de más de medio siglo actuando hubiera gente que no me conociera como actriz, así que se me ocurrió crearme esta red social como promoción. Es la única que tengo, pero me encanta. He encontrado gente de la que no sabía hacía muchos años.

–¿Cómo recuerda hoy sus inicios?

–De pequeña recitaba por toda Asturias. Gané muchos premios y ya quería ser actriz. A mi madre le gustaba mucho ese mundo y me llevó a la escuela de arte dramático. Allí conocí al director César Fernández, que me dio mi primer papel en la película “El Lazarillo de Tormes”. La producción ganó el “Oso de oro de Berlín”, que por aquel entonces era un premio muy prestigioso, y desde ahí empezaron a llamarme. En teatro ya había hecho una protagonista en la “Tragicomedia de Don Duardos”, con Modesto Higueras, y representé a España en Portugal en el teatro San Carlos. Al poco tiempo empecé en la televisión, hice muchos programas, pero lo dejé porque me empezaron a salir coproducciones. Viajé a muchos países, como Alemania, Francia, Portugal o Italia.

–¿Cuándo empezó a decantarse por el teatro y a dejar el mundo del cine?

–Mi exmarido o, mejor dicho, mi compañero, Fernando Pereira, era un hombre muy de teatro. Cuando lo conocí empecé a serlo yo también. Además, ya estaba cansada del cine. Lo dejé porque se me veía por mi físico, y no por mis cualidades artísticas.

–¿Cómo se decidió a crear su propia compañía?

–Siempre tuve espíritu de empresaria. Me lancé cuando conocí a Fernando e hicimos muchas obras. Él las dirigía todas. Empezamos con una muy interesante: “Fiebre”, pero la gente esperaba otra cosa de mí, algo más divertido, así que las siguientes fueron más cercanas a la comedia. Fue una época bonita hacer reír al público, pero a mí lo que me gustaba era interpretar a los mejores, como Lorca o Miguel Hernández, por eso empecé a realizar monólogos teatralizados sobre su vida.

–¿Cómo fue esa época en la que escribía y actuaba homenajeando a los grandes poetas?

–Siento que fue la más importante. La poesía fue como empecé, recitando en actos benéficos. Primero, escribí la vida y la obra de Lorca en “Mi querido Federico”. Después, el espectáculo sobre la vida de Miguel Hernández: “Compañero del alma”. Con este último actué en América del Sur, Canadá, Nueva York… todo lo que te puedas imaginar y más. Tuvo muchísimo éxito. Después se me ocurrió hacer el último, al que llamé “Unidos en el tiempo”, sobre Machado, Lorca y Miguel Ángel. Estuvimos con ellos hasta hace dos años. Después de 74 películas, 14 de protagonista y muchísimo teatro, estaba algo cansada. Pensé que debía disfrutar de la vida, aunque también he disfrutado mucho con mi profesión.

–En lo profesional, ¿hay alguna oportunidad que se arrepienta de haber perdido?

–En la época del destape en España perdí muchísimas oportunidades por no querer hacer desnudos. Yo, una niña educada en las Dominicas, no era partidaria de eso. Llegó un momento, con mi compañía, en el que pensé que podría ser bueno para que viniera más gente. Ahí empecé a mostrarme un poco más, aunque hasta cierto punto. Siempre he sido muy pudorosa, pero no me arrepiento.

–¿Ha cambiado mucho la industria desde sus inicios?

–Sí. Antes había mejores historias y mejores actores, incluso, aunque también los haya ahora. Creo que antes, en general, todo era bastante mejor. En el cine ni estoy, ni quiero estar, por lo que ya he dicho, y la televisión de ahora me parece una vergüenza.

–¿Qué le diría la Mary Paz de ahora a la niña de 16 años que se fue a estudiar a Madrid?

–Los consejos que me daría son los que daría a la juventud: que estudiara más, que leyese más y que fomentase la amistad, cosa que no he hecho casi nunca. Por eso he creado “Un café con Mary Paz Condal”.

–¿Qué tiene Asturias para que siempre quiera volver?

–Nací aquí, y no hay sitio más bonito ni personas más cariñosas en el mundo entero. Noto que la gente de aquí me quiere como yo los quiero a ellos.

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