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Manuel García, el azote ovetense contra la corrupción

El ingeniero acaba de ser galardonado en Bilbao por favorecer la transparencia en la contratación pública

Manuel García.

Manuel García.

El ingeniero de Telecomunicaciones Manuel García (Oviedo,1987) ha puesto en su punto de mira una esfera de la administración un tanto opaca y a la que se destinan entre el 15 y el 20 por ciento de los recursos estatales año tras año: la contratación pública. Hoy recoge en Bilbao el primer premio por el desarrollo de su tesis doctoral, la página web “Smart Public Tender” en el concurso “Open Data Euskadi”. La herramienta desarrollada por el ingeniero ovetense recoge datos, aprende y es capaz de poner en contacto a las administraciones y las empresas correctas en el marco de una licitación. Esto, explica, favorece la competencia y la caída de los precios. “En un tercio de las licitaciones que se publican en España solo una empresa se presenta al concurso”, explica. Sin competencia, el precio sube y lo que era una inversión para la administración empieza a tener, al margen del resultado, un carácter de derroche.

La web del asturiano trata de favorecer la competencia, por el bien de las administraciones públicas y facilitar la labor de las empresas a la hora de acceder a contratos públicos. Así, cuenta, las dos licitaciones desiertas del kiosco del Bombé en el Campo San Francisco, quizás se hubieran evitado de haber usado su herramienta y haber localizado qué empresas españolas podían ejecutar los trabajos y a cuáles les podía interesar. Para que su herramienta sea del todo efectiva, lamenta, primero se debería avanzar en transparencia. Para aprender, su página web necesita beber de datos públicos, unos que a la administración le cuesta poner en manos de los ciudadanos. La Plataforma de Contratación del Sector Público tiene sus datos en abierto, pero plantea problemas a la hora de realizar grandes descargas de información, necesarias para hacer estudios como el que ha desarrollado el ovetense.

En la Universidad de Oviedo, tras acabar la carrera y afrontar la tesis doctoral sus tutores (Francisco Ortega y Vicente Montequín) le dieron libertad para elegir el tema y apostó pro la contratación pública. García explica que lo hizo “porque no es algo muy investigado, porque tiene un peso enorme en el PIB y porque es una materia a la que la sociedad le da la espalda…”. Por eso y por algo más, “por controlar a los políticos”. El ingeniero, que trabajó en el departamento de I+D+I de multinacionales, se ha pasado al campo de la consultoría, donde trabaja en el mismo campo en el que ha resultado premiado. “Tratamos de ayudar a las administraciones en avanzar en transparencia y eficiencia”, narra, a la vez que cuenta su sorpresa respecto de los sistemas de control de las administraciones públicas españolas. “Los ayuntamientos se controlan a sí mismos, el Alcalde es el jefe del concejal y del interventor que tiene que vigilar que las cosas se están haciendo bien”, cuenta el ingeniero asturiano. Esto, dice, no tiene por qué ser problemático ni por qué llamar a una corrupción que derive en un enriquecimiento ilegítimo de los responsables municipales, pero sí que favorece que las entidades locales, por ejemplo, contraten con empresas de confianza, aunque eso signifique un aumento del precio y una práctica ilícita.

“Smart Public Tender” no es capaz de controlar los comportamientos humanos, simplemente trata de aportar eficiencia al sistema. Desde el punto de vista de las administraciones públicas es capaz de hacer un análisis de concurrencia y competencia y “adivinar” cuántas empresas se van a presentar a un determinado concurso. Desde el punto de vista del sector privado, aporta a las empresas una indicación de la posible competencia que se pueden encontrar en una zona o en un sector. Todo esto, finalmente, se traduce en un ahorro para los ciudadanos, porque “si somos capaces de que se presenten más empresas a un concurso, el precio termina bajando”, remata el ingeniero ovetense.

La transparencia de la contratación pública ha avanzado mucho en los últimos años, especialmente desde la entrada de España en la UE y el desarrollo de las nuevas tecnologías, pero el sistema de publicidad desarrollado por el Estado se encuentra a la cola del desarrollo web y de la accesibilidad y, apunta García, sigue quedando mucho por hacer. Las directrices europeas tardan en incorporarse al ordenamiento jurídico pero ya señalan que se debe trabajar porque las pequeñas y medianas empresas empiecen a presentarse a las licitaciones públicas.

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