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Breza Cecchini: cuando la equitación es un arte

La pintora ovetense, que acaba de exponer en una yeguada, convirtió su pasión por los caballos en el motor de su obra

Cruz Maestre (a la izquierda) y Breza Cecchini, con una de las obras expuestas en la yeguada. | Franco Torre

Cruz Maestre (a la izquierda) y Breza Cecchini, con una de las obras expuestas en la yeguada. | Franco Torre

Breza Cecchini Ríu siente pasión por los caballos. “Siempre estuvieron cerca de mí, sería difícil no pintarlos”, asegura. Estos animales pueblan su obra, a veces como forma simbólica, a veces como un reflejo de aquella niñez feliz en una familia de jinetes. Por eso mismo, la pintora ovetense cumplió un sueño esta última semana, al exponer su obra en la Yeguada Finca Maeza, en Sariego, en plena celebración de su Concurso de Salto Internacional 2 estrellas (CSI 2*).

La posibilidad de exponer en la finca durante un evento de ese calibre se dio gracias a la amistad de Cecchini con Cruz Maestre, directora de la Yeguada, quien de hecho fue la impulsora de la muestra. “Cuando hacemos un torneo, nos gusta incluir alguna iniciativa cultural, y se da la circunstancia de que conozco mucho a Breza, porque tiene familiares que son jinetes, y porque además me gusta mucho su obra: la sigo desde hace años y tengo varios cuadros suyos”, explica Cruz Maestre. De hecho, su pasión por el arte le llevó a encargar a otro artista de la Comarca de la Sidra, José de la Riera, el diseño del trofeo, realizado en acero corten, que se entregaba a los ganadores del concurso de salto internacional.

Breza constata estas raíces vinculadas al mundo de la equitación. “Fue mi abuelo Eduardo quien nos inculcó el amor por los caballos. A él le regalaron uno por su comunión, un asturcón. Y de ese ya me contaba muchas historias. Luego inculcó ese amor a sus hijos, que no hicieron otra cosa que estar entre caballos: uno de los hermanos de mi madre, Ríu Mora, destacó y fue ganador y el otro, que tiene ya 80 años, sigue saltando”, relata.

Con estos antecedentes, es usual ver a Breza frecuentar los concursos y los ambientes hípicos. “ Alguna vez estando en algún concurso pensé que sería un contexto ideal para exponer mis obras, porque su temática y su sensibilidad conectaba perfectamente con ese tipo de eventos. Pero nunca se dio la oportunidad y este año por idea de Cruz sucedió de forma mágica” explica la artista.

En el concurso de la Yeguada Finca Maeza participaron 90 jinetes procedentes de España y otros diez países. Para la comodidad de competidores y patrocinadores, se habilitaron una serie de espacios con vistas tanto a la pista de competición como a la de calentamiento. Y en esos mismos espacios se repartieron las 16 obras que Breza Cecchini Ríu seleccionó para la muestra.

Otra de las obras.

Otra de las obras.

“Los caballos son un tema muy pictórico. A mi me encantan, son mi inspiración. Las pinturas más frecuentes de caballos suelen ser posturas algo forzadas , que se exponga el momento del trabajo del caballo: cuando lo montan, cuando está en la tierra, al galope... En mi pintura creo hay también otros momentos reflejados más íntimos, nobles como son, porque los caballos tienen una sensibilidad y una dulzura especial ”, reflexiona la artista.

El amor de Breza Cecchini por los caballos aflora al recorrer la yeguada junto a Cruz Maestre. En ese ambiente hípico, Breza se siente como en casa, y se le nota en la comodidad con la que recorre las instalaciones. Cruz Maestre la lleva a ver unos potros, los últimos nacidos en el seno de la yeguada, y la pintora la sigue, animosa. Hablan de las circunstancias en las que nació cada uno de los animales, de sus nombres, de su personalidad. Cecchini repara también en las peculiares marcas faciales de una de las crías, quien sabe si tomando notas mentales para un futuro cuadro. También repara en si están calzados , en su constitución, y se acerca cuidadosa a una de ellas, tendiéndole la mano con paciencia, sin apresurar el contacto ni forzar la caricia. Se nota que sabe lo que hace, que ha pasado muchas horas entre caballos.

Toda esa sensibilidad y ese cariño absoluto por el animal se refleja en las pinturas de Breza Cecchini, y fue captada por los asistentes y participantes al concurso de la Yeguada Finca Maeza, entre los que la exposición causó auténtica sensación. “Fue todo muy redondo, y fue algo además muy satisfactorio porque veníamos de un año complicado. A finales de febrero sufrimos en España un brote de rinoneumonitis equina, que nos complicó mucho las cosas a la hora de organizar los torneos, en un año ya difícil de por sí por el covid. Pero por fortuna logramos cuadrarlo todo y hacer la exposición era también una forma de dar un valor añadido al concurso”, señala Cruz Maestre.

La exposición con la obra de Breza Cecchini Ríu ya se ha retirado. Fue una experiencia concreta, desarrollada solo en los días que duró el concurso, que concluyó este domingo. Ayer, la artista retornó a Sariego para recoger las obras. Entre los cuadros, había un escrito de Cecchini explicando sus motivaciones. “Mi nombre es Breza, como el de una yegua que nombraban en las nanas que cantaban a mi madre”, comienza, antes de dedicar la muestra “a quienes mirando las nubes ven caballos”.

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