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Atraco fantasma: así se libró un presunto ladrón en Ciudad Naranco

Detienen a un hombre por robarle el bolso a una mujer que no pudo ser localizada tras la denuncia de un testigo anónimo

La calle Montes del Sueve, en una imagen de archivo.

La calle Montes del Sueve, en una imagen de archivo. Irma Collín

La Policía Local de Oviedo detuvo el jueves a un hombre que supuestamente le había robado el bolso a una mujer en Ciudad Naranco, una presunta víctima que al llegar los agentes no estaba en la escena del delito y cuya identidad aún sigue siendo una incógnita. Es decir, los municipales consiguieron darle el alto al sospechoso, pero no lograron localizar a la afectada y tuvieron que soltarlo. De hecho, al no existir denuncia, ni siquiera se puede probar que haya existido el delito. Aunque parezca una broma, los agentes no hicieron más que su trabajo y todo tiene una explicación lógica.

La operación comienza con la llamada de un presunto testigo al 091. El denunciante, agitado, asegura que acaba de presenciar como un hombre se llevaba el bolso de una mujer de un tirón en una calle del barrio de Ciudad Naranco y ofrece la descripción física del supuesto delincuente. El testigo no quiso identificarse, pero aún así, una patrulla se dirigió a la zona a toda velocidad. No en vano, la descripción del supuesto asaltante coincidía con los rasgos de un viejo conocido de los agentes del cuerpo municipal, un hombre que ya ha sido detenido en varias ocasiones por delitos cometidos en el barrio y en otros puntos de la ciudad.

Poco después de llegar a Ciudad Naranco, la patrulla se encontró con ese delincuente habitual en la calle Montes del Sueve, le dio el alto y lo metió en el coche, pero allí no había ni rastro de la supuesta víctima ni del hombre que denunció los hechos. Lo que sí había eran algunos curiosos que se acercaron al ver al coche con las sirenas encendidas y a una segunda patrulla acudir como refuerzo. Fuentes del área de Seguridad Ciudadana explicaron ayer que el testigo volvió a llamar por teléfono después de que se había producido la detención para explicar que había hablado con la supuesta víctima y que la mujer ni siquiera quería poner una denuncia. Todo muy extraño.

La cosa es que los policías municipales, al no poder formalizar una denuncia, tuvieron que soltar al hombre que habían detenido gracias a la descripción que aportó el “testigo fantasma”.

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