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El “mayorín del Angliru” admite que estaba ebrio cuando tiró la fuente de Cuatro Caños

El acusado desmiente la tesis del abogado de la joven que iba con él en el coche el día del suceso: “No la dejé abandonada, la atendí allí mismo”

El acusado, ayer, duranta la vista celebrada en los juzgados de Oviedo. | F. V.

El acusado, ayer, duranta la vista celebrada en los juzgados de Oviedo. | F. V.

El hombre que chocó con su coche contra la fuente de los Cuatro Caños en julio de 2019, un suceso que provocó serios daños en uno de los emblemas del barrio de La Corredoria, reconoció ayer los hechos ante el juez y dejó a su abogado pelear con el resto de las partes la cuantía de la pena que debe pagar por estrellarse contra el monumento tras haber consumido alcohol –arrojó una tasa de alcohol de 0,78 en la prueba definitiva. Además, causó lesiones a una de las acompañantes que iba aquella noche en el vehículo, una joven que por entonces tenía 20 años. El acusado no quiso declarar, sólo hizo uso del derecho a la última palabra al terminar la vista: “No dejé abandonada a la chica que llevaba en el coche tras el accidente, eso es una mentira”, dijo el acusado.

Héctor Carballo, conocido por ser uno de los “mayorinos del Angliru” –aquel grupo de siete jóvenes que en enero de 2018 se aventuraron monte arriba en pleno temporal de nieve y quedaron atrapados en el puerto sin ropa de abrigo–, sólo abrió la boca para desmentir al abogado de la joven, que le pide una indemnización de 8.365 euros por las lesiones y por las secuelas psicológicas que supuestamente le provocó el accidente. El letrado José Antonio Ballina asegura que su defendida tenía problemas de salud mental previos a lo ocurrido, que el choque se los agravó y que ahora aún sufre estrés postraumático. “El acusado abandonó el lugar del accidente. Que te dejen tirada en la parte trasera de un vehículo con el cinturón puesto y que se vayan es motivo suficiente como para que te afecte psicológicamente”, dijo el letrado. Mientras tanto, Héctor Carballo negaba continuamente con la cabeza.

Y cuando le llegó el turno, se defendió. “Tanto yo como el otro chico que iba en el coche la atendimos allí mismo, sobre la hierba (en referencia a la rotonda en la que quedó el coche). Después le pedimos a una pareja que estaba allí y que me conocía que la cuidase”, explicó Carballo. “De hecho, ellos fueron los que llamaron a la ambulancia, tengo un testigo ahí fuera que puede corroborarlo”, señaló señalando hacia la puerta de la sala. Está probado que aquel día el acusado abandonó el lugar del accidente y que fue localizado por la Policía en los alrededores “minutos después” de lo ocurrido. Tras la intervención de Carballo el juicio quedó visto para sentencia y a falta de establecer tanto la cuantía de los daños provocados en la fuente como el de las lesiones. Las peticiones, como es lógico, varían en función del interés de las partes.

El fiscal sostiene que, a las 05.17 horas del día 13 de julio de 2019, el acusado, que ahora tiene 38 años, conducía por el casco urbano de Oviedo después de haber ingerido bebidas alcohólicas, “razón por la que sus facultades psicofísicas se encontraban disminuidas”. Debido a ello, “circulaba a una velocidad excesiva y, en todo caso, superior a la adecuada para las circunstancias de la vía”. Así, al llegar a la plaza de los Cuatro Caños, procedente de La Corredoria Baja y con dirección a La Estrecha, no giró en la glorieta, continuó de frente, invadió la zona ajardinada de la glorieta en la que se encuentra el monumento –unos treinta metros– y chocó contra el muro de protección y contra la fuente.

El acusado, siempre según el escrito de la Fiscalía, presentaba ese día “ropa desordenada, sucia y rota, aspecto general nervioso y tembloroso, comportamiento insultante y equilibrio balanceante”. Además, “realizaba movimientos torpes y lentos, tenía reflejos lentos, rostro pálido y congestionado, olor a alcohol en el aliento, ojos enrojecidos, habla pastosa y balbuceante, expresión verbal repetitiva e incoherente y respuestas embrolladas”, recoge el escrito del ministerio público. A las 05.55 horas, Héctor Carballo se sometió a la prueba de alcoholemia y arrojó un resultado de 0,82 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. A las 06.10 horas, el resultado fue de 0,78, más del triple de lo permitido. El acusado rehusó efectuar una contraprueba. La chica que iba con el acusado en el coche y que ocupaba el asiento trasero sufrió cervicalgia postraumática, lumbalgia postraumática y subluxación externoclavicular derecha.

El fiscal solicita en su escrito la retirada del carné de conducir durante cuatro años para Héctor Carballo, aunque ayer rebajó sus pretensiones después de que el acusado reconociese los hechos. “Como mínimo ha de ser de dos años”, dijo. “La pena tiene que estar por encima de las que se ponen habitualmente por alcoholemias. El coche voló literalmente y se subió a un Bien de Interés Cultural, así que se puede entender a la velocidad que iría. Hay veces que el ángel de la guarda nos protege, pero la cosa podía haber sido mucho peor”, sostiene el ministerio público. “La pena tiene que ser además ejemplarizante. El resto de los ciudadanos no puede sentir que unos hechos como estos se salden con una pena mínima”, añade. En concepto de responsabilidad civil, el fiscal solicita que el acusado indemnice a la chica con 1.397 euros por las lesiones sufridas y con 882 euros por las secuelas. La defensa, por su parte, que su cliente cometió un delito contra la ley de Tráfico “y punto”. Por eso pide la pena mínima, un año de retirada de carnet y la multa correspondiente.

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