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Tocan hoy en Oviedo Gringo Guitarrista de “Derby Motoreta’s Burrito Kachimba”

“El cariño de la gente es gasolina para seguir luchando”

“Tocar con ‘Los Estanques’, como haremos en Oviedo, siempre mola: son nuestros hermanos”

Gringo. | D. M. B. K.

Gringo. | D. M. B. K.

“Derby Motoreta’s Burrito Kachimba”, los apóstoles de la kinkidelia, llegan hoy a Oviedo para actuar en el ciclo “Tiempos Nuevos”, en un concierto doble junto a “Los Estanques”. Será a partir de las 20.00 horas en el patio del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. Ayer, la banda andaluza tocaba en Vigo, dentro de la exitosa gira que protagonizan este verano. Antes del concierto, “Gringo” (pseudónimo de José Manuel Cabrera Scott), el guitarrista de la banda, atendió por teléfono a LA NUEVA ESPAÑA.

–Después de este año y pico tan duro, ¿cómo se sienten al volver a la carretera y además con una gira tan nutrida como ésta, con tantos conciertos seguidos?

–Estamos flipando con poder volver a tocar y poder volver a hacer conciertos. El de Oviedo será el séptimo seguido: Cartagena, Zaragoza, Villagarcía, Vigo... Ahora llevamos unos días por el norte y estamos felices: nos gusta este clima, esta gente, y sobre todo la comida.

–En Oviedo tocarán con “Los Estanques”, buenos amigos.

–Son hermanos nuestros. Nos conocimos en un “Monkey Week” hace unos años, fue un flechazo a primera vista. Somos lo mismo, dos bandas de locos a los que les encanta tocar y meterse en una furgo para ir de gira. La relación va más allá de conciertos o festivales: hace poco nos fuimos con el Íñigo a ver un concierto de Anni B Sweet. Siempre mola compartir escena con “Los Estanques”.

–Tanto unos como los otros están viviendo un proceso de ascenso similar, con un emergente fenómeno fan. ¿Cómo procesa la banda este éxito?

–Disfrutamos mucho haciendo disfrutar al público. Así, todos los sitios a los que vas, y en los que te reciben tan bien como nos reciben a nosotros, se convierten en tu casa. Cuando la gente nos ve y nos reconoce, o nos piden hacerse unas fotos con nosotros... todo ese cariño es gasolina para seguir luchando.

–Tienen un estilo particular, con mucha mezcla y muchas influencias, desde Camarón al rock clásico. ¿Cuáles son sus coordenadas?

–Cuando empezamos a hacer la banda no queríamos ponernos topes en cuanto a géneros y creatividad. Echamos todas las influencias de cada uno de nosotros en una olla, lo cocinamos a fuego lento y sacamos las canciones. Todos tenemos un “background” musical muy amplio, que va desde el rock al flamenco, el jazz... Queríamos avanzar hacia la raíz, sin complejos. Vamos haciendo lo que nos sale. Por eso, y como tiene tantos ingredientes, empezamos a hablar de “kinkidelia”. Se trataba de inventar una palabra para evitar etiquetas como el “rock andaluz”. Nosotros hacemos música actual, la música que nos corresponde en nuestra época.

–Es que esa etiqueta, “rock andaluz”, remite a formaciones como “Medina Azahara”, con la que ustedes tienen poco que ver.

–Exacto. No nos apetecía salir al mundo con esa etiqueta. Por eso, con la banda hemos creado un universo paralelo: un nombre largo, inusual, con una etiqueta inventada. Es como una serie donde están los personajes, por eso nos resultaba más divertido, y más sano a la hora de crear, usar apodos sobre el escenario. Y por eso también la idea de “kinkidelia”.

–Su apodo es “Gringo”... ¿o es “Walter Scott”, como le llaman en algunas ocasiones?

–Eso es algo que no sé cómo se ha filtrado a la prensa. Scott es mi apellido real, así que hace un pilón de años, cuando me abrí la cuenta de Facebook, me puse “Walter Scott” como broma, en alusión al Scott más famoso, el escritor. El caso es que no sé cómo ahora se ha filtrado ese nombre a los periódicos y hay gente que me llama “Walter”. Pero no es algo que yo utilice, más allá de Facebook. En el escenario soy Gringo.

–Hacen una gira en furgoneta en tiempos de Spotify y pandemia. ¿Se puede vivir de hacer música en estos tiempos?

–A día de hoy somos unos privilegiados. Con aforos reducidos y cachés rebajados, más que vivir de la música estamos sobreviviendo de la música, y eso es ya tener muchísima suerte. El negocio musical estaba bastante herido de muerte antes del covid. Hemos tenido la suerte de que en 2019 nos fue bastante bien y fuimos hormiguitas. Guardamos algo de dinero y hemos podido dedicarnos solo a hacer música: sacar el disco “Hilo negro” y poder tocar. Nos montamos en la furgo en una coyuntura complicada, y esperamos que la cosa vaya mejorando en adelante, aunque vivir de la música siempre ha sido jodido aquí. Pero insisto, somos unos privilegiados: hay un montón de bandas que ni siquiera pueden malvivir de esto, como hacemos nosotros.

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