La familia y los amigos más íntimos del añorado Manuel Lombardero, el librero ovetense fallecido en Barcelona, el pasado noviembre, a los 96 años, se reunieron ayer en la iglesia de los Padres Carmelitas para dar un último adiós al difunto y para celebrar el legado del que fuera pieza fundamental en el crecimiento de la Editorial Planeta bajo la dirección de José Manuel Lara.

Manuel Lombardero nieto, durante su intervención en el funeral. | Luisma Murias

En el funeral estaba la familia más próxima de Manuel Lombardero: su viuda, Charo Rodríguez; sus hijos Manuel y Mowgli; sus yernos, Anne y Gustavo; y sus cuatro nietos, Anna, Manuel, Mauro y Dima. También amigos personales y representantes de la cultura, como el exalcalde de Oviedo Antonio Masip; la presidenta de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en Asturias, Margarita Fuente; o el expresidente de Tribuna Ciudadana, Alfonso Toribio.

En una celebración muy emotiva, fueron los nietos del librero los que se encargaron de transmitir el sentir del conjunto de la familia. “Nuestro abuelo nos deja un legado, que son sus valores”, señaló Manuel Lombardero, uno de los cuatro nietos del librero, durante el oficio religioso. Unos valores que sintetizó en tres: “su fortaleza e ímpetu, porque era como un ‘motorín’; su generosidad, que siempre nos demostró a todos sus nietos; y el amor por los libros. Su casa siempre estuvo llena, y yo, cada vez que abro un libro, me acuerdo de mi abuelo”. Otro de sus nietos, Mauro, que cerró el funeral, profundizó en una de esas cualidades de su abuelo, la fortaleza. La misma que afloró después de que el librero y editor sufriese un ictus. “Cuando parecía que su cuerpo no podía dar más, esa fortaleza se manifestó: dijo a nuestra abuela, Charo, ‘nos recuperamos’. Y recuperó casi todo: volvió a hablar y andar, a la poesía... fue profundamente inspirador. Cuando lleguen los momentos difíciles, podré recordar a mi abuelo y su ‘nos recuperamos’”, relató.