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García de Paz, debut de ensueño

El luanquín llena y triunfa al dirigir su primer concierto sinfónico y logra de la OFIL excelentes resultados artísticos

Marco García de Paz, al frente de Oviedo Filarmonía. Luisma Murias

La estatua de Fernando Valdés Salas fue ayer testigo del tercer concierto de la orquesta Oviedo Filarmonía dentro del ciclo “OFIL contigo en verano” que organiza la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo y que tienen lugar en el claustro del edificio histórico de la Universidad ovetense. La expectación levantada por el debut de Marco Antonio García de Paz como director, en un programa puramente sinfónico, provocó que, apenas 10 minutos después de permitirse el acceso al claustro, el aforo ya se hubiera completado. Además, su carismática figura propició la asistencia de un público más joven, no tan habitual en estas citas veraniegas.

El público que llenó el patio del edificio histórico de la Universidad. Luisma Murias

En una entrevista concedida a LA NUEVA ESPAÑA, el fundador y director del prestigioso coro “El león de oro”, afirmaba que afrontaba este concierto “como una experiencia vital” y a juzgar por el nivel demostrado podemos concluir que se trató de un debut soñado. En primer lugar, por la orquesta que, si bien muy trabajada y con las ideas claras, se dejó mecer en todo momento bajo las órdenes de un García de Paz, que moldeó con sus manos cada una de las frases. En segundo lugar, porque el concierto aglutinaba tres obras desconocidas para el público general: “La pregunta sin respuesta” (de Ch. Ives), la “Sinfonía nº 49” (de F. J. Haydn) y “La fantasía sobre un tema de Thomas Tallis para doble orquesta de cuerda” (de R. Vaughan Williams), que se prestaron a un buen trabajo en diferentes planos, como se manifestó en la inclusión de la trompeta en el piso superior del claustro en la primera pieza o en la doble orquesta en la obra de Williams, una concepción que no dista mucho de la versatilidad que exhiben las formaciones corales del ayer director de orquesta y que generaron cierto efectismo que, unido al elevado musical de la OFIL, resultaron de un atractivo irresistible para los asistentes.

El público que llenó el patio del edificio histórico de la Universidad.

El público que llenó el patio del edificio histórico de la Universidad. Luisma Murias

Al término del concierto, Marco A. García de Paz tomó la palabra para destacar la magia que había rodeado estos días de trabajo, agradecer al público su apoyo y desear a la orquesta una temporada repleta de éxitos junto a su titular (Lucas Macías), antes de redondear la velada musical, de una hora de duración, con la interpretación del Larghetto de la “Serenata para cuerdas en mi mayor” de A. Dvorák.

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