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“Cala vento” o 14 horas de coche para bailar

El dúo catalán pone en pie a las “burbujas” del Kuivi: “Podéis levantaros pero no la liéis demasiado”

“Cala Vento”, durante su concierto de ayer en el Kuivi. | LNE

“Cala Vento”, durante su concierto de ayer en el Kuivi. | LNE

“Podéis levantaros pero no la liéis demasiado”. Lo dijo Joan Delgado, ese tipo que le pega a la batería como si no hubiese un mañana. Y el “Kuivi”, ese festival que no es festival, que es San Mateo pero que no lo es, le hizo caso. Joan y Aleix Turón son “Cala Vento”, unos chavales catalanes que ayer volvieron a Oviedo para hacer de la noche del domingo una de las grandes de San Mateo. Los del Ampurdán son una de las bandas favoritas de la ciudad. Quedó claro con un aforo completo y el público botando en sus burbujas particulares. El sentimiento de lo que se vivió ayer noche se puede resumir en lo que comentaba uno de los fans de la banda: “he visto muchos conciertos y el mejor había sido uno de ‘Rage against the machine, pero esto lo supera”. La hipérbole musical sirve para expresar pasión, disfrute y emoción.

El sentimiento era recíproco. Lo dijo Aleix: “Siempre mola venir a Oviedo. Nos da igual tener que conducir 14 horas de ida y 14 horas de vuelta”. Igual se le fue un poco la mano o el gps de la autocaravana en la que viajan. También pude ser que como dice su canción “volví de París, borracho de anís”.

Las exageraciones sirven para contar y cantar lo qué ocurrió en el solar del antiguo instituto de San Lázaro. Una fiesta del pop-rock en la que algunos avanzaron hasta el punk y decidieron lanzarse al “pogo” de primera fila, eso sí, con un ojo en el vecino con el que bailaban para comprobar que era uno de los suyos, uno de su burbuja anticovid. Fue algo así como vamos a desfasar un poco pero entre nosotros, que sé que estás vacunado y tu última pcr es negativa. Eso no quitó un ápice de intensidad al baile.

En lo puramente musical, Joan y Aleix arrancaron conjurando la pandemia con “Un buen año” y de ahí en adelante siguieron con “Isabella cantó”, “Historias de bufanda” o “Teletecho”, una colección de canciones que el público se sabe y grita tanto como para tapar el sonido del bombo de Joan.

También hubo tiempo para estrenar algunas nuevas composiciones nuevas como “No hay manera”. Ni siquiera se molestaron en hacer el “paripé” de salir del escenario y esperar a que el público les pidiese más. Sabían que tenían que hacerlo y además querían seguir tocando, así que les “otres tres” vinieron de serie para alborozo colectivo tanto encima como debajo del escenario. Oviedo ya espera un nuevo concierto de “Cala Vento” sin burbuja.

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