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Oviedo perdió 3.309 vecinos en el último año, la mayor caída desde que hay datos

La actualización del padrón tras la pandemia deja el censo en 216.601 habitantes pese a no haber un exceso de defunciones respecto a 2019

Oviedo desde el aire

Oviedo desde el aire Irma Collín

Nunca, al menos desde que se registran los datos de población de manera anual, la capital de Asturias había perdido tantos vecinos en un puñado de meses. La última actualización del padrón (realizada este 31 de agosto) refleja que en la ciudad hay 216.601 habitantes. La ciudad empezó 2020 con 219.910 vecinos, el último dato consolidado. La sangría poblacional que reflejan las primeras cifras tras la pandemia devuelve a Oviedo a los niveles de población de 2007. Desde entonces nunca había habido tan pocos ovetenses. La acusada caída de habitantes no puede achacarse a los fallecimientos a causa de la pandemia. El “mordisco” del covid en la ciudad ha sido económico, no sanitario. De hecho, a lo largo del pasado año, se registraron 107 defunciones menos que en 2019. Oviedo ahora pierde habitantes por donde no debería, por el sector de la mediana edad.

La ciudad de Oviedo cada vez está más envejecida con una edad media de 46,55 años y pierde buena parte de su población en edad laboral. Es ahí donde se ha notado más la merma, especialmente en la horquilla de vecinos de entre 30 y 45 años, hoy con 3.761 habitantes menos que en 2020. En el apartado de menores de diez años hay 1.444 vecinos menos que hace un año. La caída se amortigua con otros incrementos que aparecen, sobre todo, en las franjas más envejecidas de la pirámide.

La nueva sangría demográfica empezó, según la memoria del servicio de Estadística municipal, en 2020. El saldo de altas y bajas en el padrón refleja un balance negativo de cerca de 2.000 vecinos durante el pasado año, un descenso que se habría seguido agravando durante los últimos meses hasta los 3.309.

La drástica caída del padrón tiene que ver con el frenazo en la llegada de personas de fuera del municipio y la baja natalidad. El año pasado fallecieron más del doble de ovetenses de los que nacieron, 2.545 defunciones por 1.171 nacimientos. Esta proporción, que venía siendo la norma, se compensaba con la llegada a la ciudad de personas venidas de fuera, especialmente del extranjero. Desde el 1 de enero de 2020 el censo de habitantes procedentes de otros países, que en los últimos años tenía una tendencia positiva, por primera vez desde 2016 refleja un saldo negativo. Se han ido más de los que llegaron. Pasa algo similar con los flujos de población entre municipios y provincias, cada año, unos 6.000 ovetenses abandonan la ciudad, cifra que solía compensarse con las llegadas desde otros puntos. La pandemia frenó las llegadas, pero no las salidas, que se han mantenido estables.

Los barrios

La Corredoria sigue siendo el barrio más populoso de la ciudad con 19.201 habitantes, su caída de vecinos (19) no es significativa, pero sí que el barrio que más crecía ha dejado de hacerlo. Le siguen Pumarín, con 15.827 vecinos, 449 menos que el año pasado; Teatinos con 14.960, 278 menos que en 2020 y Ciudad Naranco con 13.456, también con unos 200 menos habitantes que el pasado año.

En 2012, cuando la capital tocó su techo con 225.973 vecinos, comenzó el declive. Al llegar 2020, tras siete años perdiendo vecinos, la ciudad volvió a crecer gracias a la inmigración. Oviedo fue la única de las tres grandes ciudades del Principado que comenzó el año con crecimiento. Ahora, el último estudio ofrece números muy distintos.

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