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Roberto Álvarez Actor, estrena el domingo la obra “Intocables” en el Filarmónica

“La respuesta del público, con el teatro malherido por el virus, es emocionante”

“Actuar en Oviedo me quita el sueño: mi corazón está con vosotros, siento una presión redoblada, juego en casa y no puedo defraudar”

Roberto Álvarez, este verano, en los acantilados de Guadamía.

Roberto Álvarez, este verano, en los acantilados de Guadamía.

El teatro vuelve a San Mateo tras el parón impuesto por el virus. Un plus de responsabilidad para el actor asturiano Roberto Álvarez, que representará en el Filarmónica la obra “Intocables” el domingo a las 20.00 y 22.30 horas: “Absolutamente. Nunca he actuado en San Mateo ni he pisado el escenario del Filarmónica… Me siento un poco Arturo Fernández, habitual de esa plaza, salvando las distancias, claro está, del gran maestro de la comedia”.

–¿Actuar en Asturias le quita el sueño?

–Mucho. Tengo mucha familia en Oviedo, mi corazón esta ahí con vosotros, siento una presión redoblada, juego en casa y no puedo defraudar…

–¿Cómo queda el teatro tras el virus?

–Malherido. Han sido meses y meses de incertidumbre, de paro, de anulaciones de representaciones, de recolocación de actuaciones, de aforos reducidos, de esfuerzos muy notables de administraciones, teatros, productores, y compañías por dar al espectador certezas de seguridad a propósito de las posibilidades de contagio… etcétera… En positivo: “el público”. Su respuesta ha sido emocionante. La autentica base de espectadores, verdaderos aficionados, al “fumé” de la paella se le ha podido ver en el patio de butacas, espectadores fieles y necesitados de poder compartir, pese a todo, la ceremonia teatral, que no es otra que compartir emociones con un grupo de ciudadanos afines.

–¿Se sabe las estadísticas de “Intocables”?

–El 12 de abril del 2019 iniciábamos este viaje en el Gran Teatro de Córdoba. Tras una extensa gira y temporada en Madrid, el día 12 de marzo de 2020 salía de la serie de RTVE “Servir y Proteger” con mi maleta rumbo al Guimerá de Tenerife. Recibí la llamada de su directora anunciándome que se anulaban las representaciones previstas para el día siguiente. El resto es historia. El país se paró, y todos nos recluimos en nuestras casas. En agosto de ese mismo año se pudo reiniciar la gira con cuentagotas y restricciones de aforo que llegaron a ser del 30% de aforo. A finales de este año habremos realizado unas 100 funciones de “Intocables”.

–¿Ha cambiado la obra desde su primera representación?

El reparto ha sufrido alguna variación fruto efectivamente de las necesidades de compaginar este trabajo con otros de algún actor, es el caso de Jimmy Roca que ha sido sustituido por Malcom Treviño. Por lo demás, después de tantas y tantas funciones, y tanto retomar y retomar, la función es un reloj. ¿La lucha de todo actor?: intentar que cada día sea como la primera vez. ¿El peligro?: lo que llamamos “mecanizar”.

–¿Y cómo se inmuniza?

–La propia responsabilidad, la incertidumbre del directo, y las ganas de agradar hacen su trabajo. Mas que el problema de la “mecanización” esta el problema de lo que llamamos “viciar” la función. Adquirir hábitos que “creemos” que funcionan y que imperceptiblemente vamos incorporando a la función, la mayor parte de las veces “ensuciándola”. Ahí la revisión del director de vez en cuando resulta imprescindible. Lo que llamamos “dar notas”.

–¿Qué mensaje embotella “Intocables”?

–El amor por la vida. De como un aristócrata que tiene de todo pero ausente de lo principal, su salud, es capaz de entenderse con un emigrante que no tiene nada , en lo material, y pueden llegar a compenetrarse tanto que uno llega por momentos a olvidar su inmovilidad mientras que el otro es capaz de abrir sus horizontes hacia espacios que desconocía y establecer una verdadera amistad con el primero. Amistad que aun hoy perdura en el tiempo ya que, como sabemos, esta historia esta basada en una historia real.

–¿Deberían ver los políticos españoles la obra y tomar nota?

–Ya la habrán visto pero mucho me temo que no han tomado nota, la habrán visto y no se darán por aludidos, así es la piel gruesa de esa noble ocupación que finalmente acaba fagocitando los sentimientos más virtuosos.

–¿Una frase de “Intocables” que deberíamos memorizar?

–Mejor que una frase, un aprendizaje adquirido. Las personas que tienen una enorme dependencia e incapacidad no necesitan que les compadezcas, necesitan que compartas tu vida con ellos, aunque sea un ratito, sentir vida a su alrededor, simplemente.

–¿Aprenderá esta sociedad de los horrores vividos en la pandemia?

–Desde luego, de esta salimos aprendidos. Otra cosa es que quienes tienen la responsabilidad de poner los remedios que este aprendizaje comporta los pongan en marcha. Vivimos a base de titulares y esta pandemia ojalá pronto sea un titular del pasado.

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