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Tres tenores como tres soles

José Bros, Xabier Anduaga y Antonio Gandía encandilan al público que abarrotó el Auditorio con un memorable recital con clásicos de la ópera y la zarzuela

Por la izquierda, Xabier Anduaga, Antonio Gandía y José Bros, en la gala. | Oviedo Filarmonía | FERNANDO RODRÍGUEZ

Oviedo vivió ayer una de esas noches mágicas que, muy de cuando en cuando, se disfrutan en el Auditorio, de la mano en esta ocasión de “Los tres tenores”, que hicieron las delicias de un público conocer y amante como pocos del repertorio lírico. José Bros, Xabier Anduaga y Antonio Gandía, tres de las mejores voces nacionales del panorama lírico actual, muy bien flanqueados por Oviedo Filarmonía (con Jaume Santonja a la batuta) ofrecieron un espectáculo memorable, ese “galón” lírico que Bros había prometido en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA.

La primera parte, compuesta por algunas de las arias más célebres del teatro lírico, ya mostró las cualidades de estos tres tenores como tres soles, cada uno con sus particularidades. Bros, uno de los intérpretes más queridos por el público ovetense, brilló especialmente con “Quando le sere al placido” de Verdi, o en “Donna non vidi mai”, de la ópera “Madame Lescaut” de Puccini.

Por su parte Antonio Gandía mostró un timbre algo más oscurecido que sus dos compañeros pero lució un fraseo elegante. Pero la revelación fue Xabier Anduaga: el joven tenor donostiarra asombró en las complejas arias “Una furtiva lacrima” , de Donizetti, y en “La Donna è mobile”.

Parte del público, antes del inicio del recital. | Fernando Rodríguez

Parte del público, antes del inicio del recital. | Fernando Rodríguez

Tras la pausa, la fiesta lírica continuó con la interpretación de algunas romanzas de zarzuela con susto incluido, pues en la primera de ellas, “Por el humo se sabe dónde está el fuego”, Anduaga se vio obligado a parar debido al desvanecimiento de una mujer que tuvo que ser evacuada de la sala en brazos. Tras el susto, el público, algo conmocionado, tributó a la propia mujer un emotivo aplauso.

Piezas de Rossini y Tosti completarían el programa. Bros, antes de la última pieza, deseó una pronta recuperación a la mujer y dijo que, al cumplir sus treinta años de carrera artística, quería ofrecer algo distinto, “y qué mejor que una fiesta tenoril en las fiestas de San Mateo, en Oviedo, una ciudad que muestra su amor por la lírica y por las voces españolas”. La pieza que interpretó, “Non ti scordar di me”, de Ernesto de Curtis, tenía un verso que decía “Mi vida está ligada ti” y la quiso dedicar a la ciudad e Oviedo por todo lo que le ha dado durante estos años afirmando que la capital asturiana “siempre estará en mi corazón”.

El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, y su esposa, Marta Suárez, en el concierto. | Fernando Rodríguez

La apoteosis llegó con las propinas, cuando los tres tenores se reunieron por fin en el escenario ante un público enfervorecido para ofrecer tres propinas: “Amapola”, “Júrame” y “Granada”. Pero como el público quería más, el trío aún regaló un bis, cantado al unísono: la romanza “No puede ser”, de “La tabernera del puerto”, pleno de potencia tras dos horas y cuarto de concierto. Fue el colofón a un recital memorable.

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