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Da un puñetazo en la cara al presidente de su comunidad en la iglesia de Otero, en Oviedo

El incidente ocurrió durante una junta para aprobar 130.000 euros de derrama | El agresor deberá pagar una multa e indemnizar a la víctima

La iglesia de Otero en una imagen de archivo.

El debate estaba caliente. Los daños estructurales en el edificio obligan a los vecinos a afrontar una derrama de 130.000 euros para poner fin a las frecuentes inundaciones. De repente, uno de los en torno a 30 vecinos reunidos en la junta extraordinaria de la comunidad celebrada en el salón parroquial de la iglesia de Otero saltó y asestó un puñetazo en la cara al presidente mientras éste escuchaba a otra propietaria esgrimir sus argumentos. La sesión se levantó para recibir a la Policía Nacional, que abrió diligencias sobre un proceso que terminó con la condena del agresor a pagar 320 euros de multa y una indemnización de 360 euros para un presidente que parece decidido a dejar el cargo. “Esto no hay quien lo aguante, no puedo más”, declara el afectado.

Los hechos tuvieron lugar el pasado día 16 de septiembre a las ocho de la tarde. La junta se presentaba difícil, pero en ningún caso se esperaba un desenlace tan violento, más teniendo en cuenta que el cónclave se iba a celebrar en dependencias religiosas. El problema de los daños del inmueble ubicado en la calle Salvador de Madariaga trae cola y el presidente de la comunidad culpa del mismo a su atacante. “Él fue el constructor del inmueble, pero no asume su responsabilidad”, apunta en declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA.

La cabeza visible de la junta sufrió una herida en el labio cuya cura requirió algo más de una semana. De todos modos, el afectado indica que el principal daño es el psicológico. “Estoy de baja laboral por la ansiedad causada por el suceso”, explica en relación con unos hechos que fueron acreditados ante el juez tanto por el administrador de fincas de la comunidad como en el texto del propio acta de la junta de vecinos.

En la sentencia del juzgado de instrucción número 2 de Oviedo, ante la cual cabe recurso, se hace referencia a que el administrador pidió al condenado que se disculpara con el presidente, pero aquel “se negó a ello”. El denunciante, por su parte, salió fuera del salón evitando confrontar, momento en el que, según los testigos, el atacante se dirigió a él a gritos llamándole “payaso”.

Por su parte, el denunciado declaró durante el juicio que el dirigente vecinal estaba alterado y se había puesto a darle voces. Según su versión, simplemente se limitó a “darle con la mano para apartarle”, pero negó en todo caso que hubiese llegado a propinarle un puñetazo en la cara como finalmente dio por probado la jueza.

La crispación derivada de la reunión vecinal deja ahora en el aire el futuro de la comunidad. Los propietarios deben tomar decisiones urgentes sobre el devenir del edificio, pero el miedo a un nuevo encontronazo mantiene paralizado el día a día del bloque en el que residen decenas de familias. “Ahora mismo no estoy en condiciones de volver a una junta”, confesaba ayer el presidente a este diario.

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