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El centro comercial del Calatrava, en manos de un fondo suizo ante el fracaso de su venta

La entidad financiera Stoneweg, principal acreedor de la liquidación del antiguo Modoo, tendrá que asumir los dos millones de deuda por el IBI

El Calatrava, visto desde el aire. | Irma Collín

El Calatrava, visto desde el aire. | Irma Collín

No hay ofertas y todo está a punto de volver a la casilla de salida. Según las fuentes consultadas, el centro comercial del Calatrava quedará en las próximas semanas en manos de su acreedor mayoritario, el fondo de inversión suizo Stoneweg. La entidad financiera, que prestó cuatro millones de euros a los anteriores propietarios del centro comercial, estudia distintos escenarios de futuro para su nueva propiedad y, según ha podido saber este periódico, traerá representantes a Oviedo para reunirse en los próximos días con distintos actores asturianos. La deuda de la ya extinta sociedad RPPSE Espacio Oviedo quedará saldada con el fondo suizo, pero no con el Ayuntamiento, a quien se le deben a día de hoy algo más de dos millones de euros. Al llegar 2022 y devengarse el nuevo impuesto de bienes inmuebles, la cuantía rozará los tres millones.

El Ayuntamiento de Oviedo y el fondo suizo son los dos acreedores privilegiados –con el cobro asegurado– y mayoritarios del concurso, que comenzó con una deuda total de nueve millones de euros. Los dos están condenados a entenderse, pero la voz cantante la llevará el fondo. En principio, según fuentes municipales, el Ayuntamiento no peleará por ejecutar sus créditos y quedarse con ciertos locales del antiguo Modoo. El fondo, en cambio, acaricia la idea de relanzar el centro comercial y volver a sacarle rentabilidad. Por lo menos no quieren perder los 5.192.236,90 euros que ya tienen “invertidos” en el edificio. A través de su filial Varia, con sede en Luxemburgo, la entidad financiera suiza le prestó cuatro millones a los últimos propietarios cuando estos peleaban por relanzarlo. No se los devolvieron. Ahora, según fuentes conocedoras de la operación, han contratado a la firma española de abogados Cuatrecasas para defender sus intereses durante las negociaciones por el futuro del activo.

Hoy, según la tasación encargada por los administradores concursales, el despacho asturiano Prendes & Caicoya, el precio de mercado del centro comercial es de 10.270.000 euros. Al margen del valor del inmueble, en el activo de la última propietaria, RPPSE, también se encuentra un proyecto de remodelación que encargaron al estudio de arquitectura madrileño Aguirre y Asociados. Este documento tiene, además, el beneplácito de Santiago Calatrava, necesario para cambiar la estructura de su obra. Entre los informes presentados por los administradores concursales al Juzgado de lo Mercantil número 7 de Madrid se reconoce que dicho visto bueno tiene un valor intangible porque “no fue sencillo de conseguir”. Según dicho proyecto, el centro comercial podría estar listo y en funcionamiento en un plazo de 16 meses desde que comenzasen los primeros derribos. Pero el coste es elevado. Si quisiesen relanzar el espacio y seguir los planes de los dueños anteriores, debería invertir 24,1 millones de euros.

Tener en propiedad el centro comercial del Calatrava es costoso. Según fuentes cercanas al fondo, los suizos tienen la liquidez suficiente para asumir los gastos que supone el inmueble y negociar su futuro sin prisas. Aun así, cada año que pasa, solo el IBI suma en la caja del debe de su propietario entre 600.000 y 700.000 euros. La demanda de los distintos fondos que a lo largo del concurso se han interesado por el centro comercial es que se revise su valor catastral, fijado en unos setenta millones para que se asimile a su valor de mercado, que es siete veces menor con la intención de rebajar el peso del impuesto. De momento no se han iniciado los trámites para hacerlo. Al IBI se suman los gastos generales de mantenimiento o el impuesto de grandes superficies. En total, ser el dueño del centro comercial cuesta casi dos millones de euros anuales.

Después de ver los resultados de las últimas empresas que han gestionado un centro comercial que nunca terminó de arrancar, tanto en la Cámara de Comercio como en el Ayuntamiento de Oviedo ven con buenos ojos que el espacio termine pasando a manos públicas si los proyectos privados no consiguen relanzarlo.

Ahora, la pelota está en el tejado del fondo suizo. Stoneweg deberá buscar un comprador, realizar un proyecto o sentarse con los políticos regionales. Lo que defienden en el Consistorio, especialmente el teniente de Alcalde Nacho Cuesta, y en la Cámara, es que la única salida para el Calatrava es renovarse como un gran recinto ferial. Eso sí, recalcan, siempre que no aparezca una iniciativa privada. La idea es cerrar la herida de Buenavista tras la decadencia de la plaza de toros y el abandono del viejo hospital.

El periodo de venta establecido en el plan de liquidación finaliza este jueves, aunque se podría ampliar si los administradores concursales lo pidiesen ante el juzgado que lleva el concurso. Pero no se pedirá una segunda prórroga. Fuentes cercanas a la operación confirman que los administradores ven como única salida la adjudicación al fondo suizo y en Ginebra están por la labor de quedarse el centro comercial, al menos en el corto plazo y a pesar del escaso interés que despertó entre los inversores.

Quien más cerca estuvo de presentar una oferta apetecible para los intereses del concurso fue el grupo Eurofund. Los españoles tenían un proyecto y la intención de relanzar el centro comercial convirtiéndolo en un espacio de ocio. Visitaron el inmueble y se reunieron con representantes del Ayuntamiento de Oviedo que, según las fuentes consultadas, se comprometió a facilitar en la medida de lo posible la operación y la vuelta a la vida del espacio. Finalmente, en el Consistorio concluyeron que ciertas pretensiones de la empresa “eran inasumibles” y las negociaciones quedaron en punto muerto. Tras la llegada de Eurofund, otros inversores estudiaron el activo, pero todos los acercamientos terminaron enfriándose. El diseño del centro comercial y sus costes fijos hicieron que todos los posibles compradores terminasen aparcando sus planes para el edificio.

En una situación similar se encuentra el aparcamiento del Calatrava. Los propietarios, Global Scopes Spain S.L., también se encuentran en concurso de acreedores y buscando un comprador. Al salir a la venta el centro comercial se reavivó el interés por el aparcamiento. Entonces, sus administradores concursales, el despacho Martínez Sanz Abogados, acompasaron los tiempos de su proceso de liquidación a los del antiguo Modoo. Su fase de venta directa también termina, tras sucesivas prórrogas, este jueves sin que esté claro su futuro. El acreedor mayoritario del aparcamiento es el Banco Santander, que ya rechazó varias ofertas por el activo. Antes de que termine el mes, los administradores concursales volverán, previsiblemente, a presentar una oferta ante la entidad financiera esperando que esta sí obtenga el visto bueno.

Cuando el centro comercial quede en manos de Stoneweg comenzará un nuevo tiempo muerto. El fondo deberá decidir si realiza un proyecto, si busca por su cuenta un comprador o si se pone de acuerdo con el Ayuntamiento. Sobre la mesa hay varias opciones, insistir en las posibilidades del centro comercial, reformarlo como espacio de ocio o apostar por convertirlo en el recinto ferial de Oviedo. Todavía no hay nada claro.

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