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LXXIV Temporada de ópera

“La flauta mágica”: teatro dentro del teatro

La obra de Mozart llega a Oviedo dentro de una semana con el sello de Albert Estany: “El personaje de Tamino nos llevará a través de la obra”

Un momento de “Pagliacci”, cuyo escenario será reutilizado para “La flauta mágica”. | L. MURIAS

La nueva propuesta escénica que la Ópera de Oviedo estrenará el próximo 8 de octubre a las 19.30 horas revisita “La flauta mágica” de Mozart desde la mirada de Albert Estany, que se ha encargado en esta ocasión de la dirección escénica y del concepto escénico de este segundo título de la temporada operística. María Rey-Joly, Manel Esteve, Airam Hernández y Jaquelina Livieri, junto a Lucas Macías, la orquesta Oviedo Filarmonía y el coro intermezzo de la Ópera de Oviedo son algunos de los artistas que participan en la nueva producción de este título mozartiano.

La historia de “La flauta mágica” que plantea Estany parte de una confusión inicial en el teatro de ópera. “De pronto, los distintos profesionales que trabajan en el teatro adoptan cada uno un personaje dentro de esta ópera de Mozart. Utilizaré la obertura para explicar los propósitos de cada personaje. La visión de toda la ópera llega a través de Tamino, para mí el papel principal. Veremos la ópera a través de sus ojos, y es él quien empieza a confundir a sus compañeros de trabajo con los personajes de la obra que están preparando en el teatro”, explica Estany. A su juicio, “La flauta mágica” es un título muy versátil. “Yo sería capaz de ambientar esta ópera dentro de unos grandes almacenes o una entidad bancaria”, afirma.

Llama la atención encontrar en escena el mismo decorado de la producción de “Pagliacci” y “Una tragedia florentina” que pudo verse en 2019 en el Campoamor. Para Albert Estany, utilizar materiales de otros títulos “es una cuestión absolutamente necesaria, aprovechando además que estamos en una época donde la conciencia de reciclar y reaprovechar manda”. Añade, además, que “reutilizar materiales en la ópera se ha hecho desde siempre, y no solo en el teatro, también en el cine y en las producciones de Hollywood”, asegura.

Almacenar o desechar

A día de hoy, esta reutilización de decorados y de telones pintados “sigue siendo una práctica a la que recurren tanto grandes como pequeños teatros, y además es una acción sostenible. Yo he visto sacar escenografías de los almacenes donde las guardan para tirarlas a la basura y se te parte el alma”, comenta este director de escena. En su opinión, es un problema grave porque almacenar las escenografías “cuesta un dinero”, y además, hay que ser conscientes de que supone tirar muchas horas de trabajo y dinero público al contenedor. “No estamos en un buen momento para el teatro. A veces, en términos económicos es preferible tirar que almacenar”, comenta con frustración.

Afirma Estany que la escenografía del teatro Campoamor “invertido” que pudo verse en “Pagliacci” y “Una tragedia florentina” “es preciosa y da mucho juego para poder utilizarla en otros títulos. Vale la pena recurrir a ella de nuevo, y ahora ha llegado el momento”. Para el director de escena, ha sido la elección de este decorado del Campoamor lo que ha condicionado la nueva concepción de esta nueva producción de “La flauta mágica”. Para ello, ha planteado que la historia muestre “de nuevo el teatro dentro del teatro. La idea no es nueva y va en la misma línea que la producción de los títulos de Leoncavallo y Zemlinsky de 2019”.

En “La flauta mágica”, apunta Estany, “siempre se juega mucho con lecturas filosóficas y cuestiones que tienen que ver con la masonería, pero yo siempre pienso que Mozart no compuso esta ópera para la corte ni para un público sofisticado ni de alto pensamiento. Probablemente, quienes fueran a ver esta ópera fueron gente más popular”.

Albert Estany, en el centro, durante un ensayo.

Albert Estany, en el centro, durante un ensayo.

Diversidad social

Para el director de escena “es una obra muy coral, con muchos personajes, llena de estereotipos y personas identificables, algo que está muy conseguido también en la película “Amadeus” de Milos Forman”, y prosigue: “Esta ópera es válida para mostrar la diversidad de personas presentes en la sociedad. En ese sentido me funciona la concepción del teatro como ese microcosmos de la sociedad, y lo que he hecho es buscar esos personajes distintivos en el mundo de un teatro”, explica.

Estany, en su concepción de “La flauta mágica”, ha querido rehuir la dicotomía entre el bien y el mal tradicionalmente asociada con este título, apuntando que “ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. No todo es blanco o negro, hay una paleta de grises, y los personajes tienen todos su lado oscuro, pero también su luz”. Estos personajes son, en opinión de Estany, fácilmente reconocibles en uno mismo. “Todos tenemos un lado más oscuro, como puede ser la ‘Reina de la noche’ y más luminoso, que puede ser Sarastro; momentos más intelectuales, que podemos vincular con Tamino, o más distendidos, similares a Papageno”, explica. “Mi intención es llevar a estos personajes a un mundo más real”.

Las “conexiones” que propone Estany pasan por representar a estos personajes dentro de los equipos de trabajo en el teatro. Una vez que Tamino llega al teatro, “sucede un accidente” y “comienza a vincular a los artistas del teatro con los personajes de Mozart. Por ejemplo, Sarastro se convierte en el director de orquesta; Papageno sería el jefe de utillería, que tiene la función de arreglar todo, y creo que le va muy bien a este personaje. A la ‘Reina de la noche’ la he concebido como la directora del teatro, que tiene sus enfrentamientos con el director musical; son enfrentamientos que casi todo el mundo vive en su entorno laboral”, asegura. “No he querido contar un cuento para niños con magia, estrellas y lunas, sino como un cuento para adultos en el que puedes encontrar actitudes del día a día”.

Poder de atracción

Estany se sorprende del poder de atracción que tiene “La flauta mágica” para los niños. “Sorprendente porque tiene momentos de dramatismo y disertación que los niños no pueden aguantar de ninguna manera. Es una de las muchas contradicciones sociales en las que a veces se ve envuelta la ópera”.

El texto de las funciones programadas en Oviedo estará recortado. “He quitado cosas porque es muy largo. He dejado partes habladas, pero resumidas porque si no le quitarían mucho ritmo a la historia. Mi intención es llevar esta ópera a un terreno que al público le sea más comprensible”, explica eldirector de escena. 

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