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El Ayuntamiento quiere convertir los bajos del Tartiere en un nuevo polo comercial para Oviedo

El área de Interior continuará realojando servicios con la idea de llevar tiendas y restaurantes a la parte baja del estadio del Real Oviedo

Los bajos del estadio Carlos Tartiere. | Miki López

El Ayuntamiento de Oviedo ha desempolvado un viejo proyecto: hacer del Carlos Tartiere un espacio de ocio para la ciudad. Durante la tramitación del Plan General de Ordenación se revisará la calificación de la parcela del edificio municipal para que, en una futura rehabilitación del equipamiento, este se pueda ampliar con el objetivo de ganarle metros a la acera, cerrar los espacios bajo las gradas y conseguir que de entre el hormigón gris nazcan negocios hosteleros, comerciales y la ciudad cuente con un nuevo servicio en el estadio. Pero antes de que llegue ese día puede haber otras iniciativas. El concejal de Interior, Mario Arias, siempre ha defendido que el Ayuntamiento debe realojar progresivamente los distintos servicios municipales que ocupan los bajos del campo para que allí puedan desarrollarse otras actividades. Un acuerdo del Pleno de 2010 permitiría llevar negocios al Tartiere desde en cualquier momento.

El edil quiere reubicar Protección Civil en un local de la zona del nuevo HUCA y, con la liberación del Palacio de los Niños, allí podría recalar la Escuela de Música Tradicional. De momento, no habría solución en el corto plazo para el centro social. La idea del Ayuntamiento es que el proyecto para el Tartiere se madure sin prisa y se lleve a cabo una vez se encuentren nuevos espacios idóneos para los servicios que ocupan los bajos del estadio. Arias, responsable de Relaciones Institucionales, se sentará con el club para comenzar a dibujar el futuro del Tartiere.

El urbanismo permite que, actualmente, la parcela del estadio tenga usos hosteleros o comerciales pero con una limitación del espacio al cincuenta por ciento. El resto está limitado a los usos deportivos o directamente vinculados a estos. Contando con el terreno de juego, esa mitad de la superficie construida que podría destinarse a actividades de ocio podría abrir la puerta a dar una nueva vida a espacios infrautilizados, pero también a ganar nuevos locales cerrando espacios bajo las gradas del estadio. Pero esto último, estiman en el Consistorio, sería una solución transitoria hasta que, dentro de unos años, el Tartiere demande actuaciones más ambiciosas.

En el año 2010, el pleno municipal adoptó el acuerdo que da luz verde a las actividades extradeportivas en los bajos del estadio y, entonces, había sobre la mesa un proyecto para construir una discoteca. Un año después, la crisis económica dio al traste con el proyecto. Entonces, se planteaba transformar 1.280 metros de los bajos del campo en una discoteca, una cafetería y un restaurante. El acuerdo del pleno, de hecho, fue realizado expresamente para permitir que se llevase a cabo una discoteca en una de las esquinas del estadio.

“La voluntad del gobierno es que el Carlos Tartiere se convierta en un espacio de ocio y disfrute para los ovetenses y los oviedistas”, señaló ayer Mario Arias. Su idea es que el equipamiento sea un foco de atracción para el público, también, fuera de los días de partido. Así, en el campo podrían alojarse locales hosteleros, pero también otros establecimientos como “medianas superficies”.

El estadio es propiedad del Ayuntamiento, pero está alquilado al club. Además del terreno de juego, situado en el propio estadio, el Real Oviedo tiene cedidos también varios locales. Junto al Museo y las propias oficinas de la entidad deportiva, tienen alquilado también uno de estos espacios que, actualmente, no tiene uso. El Consistorio y el club deberán sentarse para estudiar las necesidades y objetivos de cada una de las entidades e ir de la mano en un proyecto conjunto.

En principio, la opción más sencilla para el Ayuntamiento a la hora de reordenar el espacio del Carlos Tartiere sería convocar una concesión de obra. Con ese formato de licitación, los empresarios que pudieran estar interesados en contar con locales en los bajos del estadio asumirían los costes de las obras a cambio de gestionar el espacio durante un periodo de tiempo. Pero, antes de nada, la conformidad del club. En el pasado, el Ayuntamiento ya planteó conseguir que los bajos del estadio pudiesen servir para ayudar económicamente al Real Oviedo.

En el aire también quedan las obras en los accesos al estadio, una de las principales limitaciones del equipamiento. Como punto fuerte para el despegue de la zona como espacio de ocio en el Ayuntamiento ven su amplio aparcamiento.

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