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“Tuco” sale a pasear por los tribunales

La propiedad de un pastor belga al que un hombre dejó a cargo de una amiga durante casi tres años acaba en cruce de pleitos

Oumaima Laadam con “Tuco”.

Los cinco años de vida de “Tuco”, un pastor belga cruzado con pitbull, han sido hasta ahora muy movidos: Madrid, Asturias, viajes internacionales y hasta dos dueños distintos, al menos en la práctica. Todo ha cambiado en los últimos meses y ahora “Tuco” sale a pasear principalmente por lo tribunales, y los jueces tratan de decidir si es uno u otra el propietario del animal. Un juicio penal, a finales de febrero, y otro civil, con setencia de esta misma semana fallan futuros aparentemente distintos para “Tuco”. El primero, que la chica que lo ha tenido a cargo durante la práctica totalidad de los últimos tres años no se ha apropiado indebidamente del animal. El segundo, que la propiedad sigue siendo de su primer dueño, al que ha de ser entregado.

El último fallo, ante el que todavía cabe recurso, ha dejado en shock a Oumaima Laadam, la chica que ha cuidado de “Tuco” en los últimos años y que, entre sollozos, pide que no quiten “a su bebé”.

La historia de esta disputa nace de una noche de fiesta en la que Oumaima conoció a un chico, el dueño de “Tuco”. En agosto de 2018 el chico tiene que marcharse a México de Erasmus y le propone a Oumaima que se haga cargo del perro durante seis meses. A cambio, él pagará la comida. Cuando regresó a Asturias, en enero de 2019, ella se lo devolvió. Por poco tiempo. El dueño de “Tuco” volvió a marcharse a los tres meses, en marzo, y planteó un trato idéntico a la chica. Esta vez solo le mandó comida en marzo, mayo y septiembre. Durante un año desapareció, y solo en un whatsapp de junio de 2020 escribió: “hace la ostia que no te envío pienso pal Tuco”. Oumaima inscribió al animal en el registro de Asturias (su dueño lo tenía inscrito en Madrid), le puso las vacunas, lo llevó al veterinario, le sacó pasaporte, viajó con él por el mundo y en diciembre de 2019 el dueño volvió a aparecer: “Bájame el perro, que me lo quiero llevar. He vuelto, me aburro y quiero recuperar mi vida”, sostiene Oumaima que le dijo. Su negativa acabó en los tribunales y la sentencia del civil establece claramente que no hubo regalo ni donación, por lo que el propietario sigue siendo el primer dueño. Oumaima protesta, denuncia que el perro fue abandonado totalmente y que ahora no pueden hacerle esto y se prepara para recurrir.

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