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El negocio de las flores renace por Difuntos: muchos encargos y precios al alza

Las ventas comenzaron ya hace dos semanas, según las floristas del Fontán, que cifran el encarecimiento del género en un 25%

Azucena Suárez, posando para LA NUEVA ESPAÑA, este domingo, entre las flores de su puesto en el mercado del Fontán, en Oviedo. | Irma Collín Irma Collín

Tomen nota: si no han encargado las flores para llevar al cementerio por Difuntos y Todos los Santos –31 de octubre y 1 de noviembre– más vale que se apuren. Queda una semana escasa y en los mercados centrales de abastecimiento no es que abunden, sino todo lo contrario. Este año parece que los astros se han conjurado para que el negocio floral despunte o, por decirlo de otra forma aunque parezca contradictorio, reviva por Difuntos después de la crisis de 2020 a causa del covid.

Hay mucho encargo, se ha comprado por adelantado y en los viveros quedan pocas flores y no van a llegar muchas más (los productores se han contenido por cautela ante las pérdidas que tuvieron hace un año), lo que ha disparado los precios. Es el resumen de la situación que realizan las floristas del mercado del Fontán de Oviedo, donde prevén que a partir del jueves la actividad se dispare y aquello sea un no parar.

“Hoy (por este domingo) está tranquilo. Cuando tenéis que venir es el jueves, va a ser mucho lo que aquí haya”, vaticina Mari Menéndez, que suma 33 años con su puesto en el recinto ovetense y ha visto de todo: mucha y poca venta, falta y abundancia de flores... Hasta ha contemplado cómo se han echado a la basura decenas y decenas de ramos, como sucedió el año pasado a causa de la pandemia, pues a un puñado de días de Todos los Santos en Asturias se cerraron algunos concejos para frenar la movilidad, así que la gente se quedó sin ir al cementerio y, por tanto, sin recoger encargos.

Mari Menéndez, con rosas de su puesto del Fontán. Irma Collín

“Este año se nota mucha más gana de flor”, constata Azucena Suárez, en El Fontán desde hace 44 años. “Yo trabajo más la planta, aunque por Difuntos siempre traigo algo de flor”, explica. En su puesto tiene unos cuantos crisantemos, una de las variedades estrella en estas fechas. “He optado por no coger encargos, salvo cuatro contados, de clientes de toda la vida. Pero el resto, nada. Vendo sobre la marcha, no quise comprometerme porque en los viveros no hay mucho y es posible que no pueda conseguir todo el género que necesito”, explicó la florista, contenta de que el negocio haya cogido impulso después del “desastre” de 2020: “Fue terrible”.

Frente a su puesto, está el de Mari Menéndez, dedicada mayoritariamente a la venta de flores. “Tengo muchos encargos desde hace tiempo ya. Este año la gente se ha adelantado”, explica. Lleva por tanto unos quince días despachando flores para Difuntos: claveles, crisantemos, lilium, rosas, paniculata...

“Cultivaron poco en general debido a que el año pasado hubo que tirar mucho. no solo en España. La rosa viene de Colombia, también mucho de Holanda, donde han contenido el cultivo. Eso hace que haya menos”

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En el caso del mercado de las flores la tradicional máxima económica también se cumple: ante la escasez del producto y su creciente demanda, la cotización se dispara. Y así sucede: los precios ya han subido un 25 por ciento, una cantidad que podría crecer de aquí al jueves, cuando se concentren las ventas.

¿Por qué el jueves precisamente? Aunque Todos los Santos, la jornada de los responsos multitudinarios en los cementerios, es el lunes 1 de noviembre, resulta que en muchos lugares –cada vez más– los sacerdotes adelantan los cultos para poder afrontarlos todos al tener varias parroquias a su cargo.

“Aquí en el puesto tendremos una persona dando ramos y centros ese día. Solo para eso, para gente que los viene a recoger”, apunta Mari Menéndez, quien advierte que para finales de semana todo se encarecerá.

“Cultivaron poco en general debido a que el año pasado hubo que tirar mucho. no solo en España. La rosa viene de Colombia, también mucho de Holanda, donde han contenido el cultivo. Eso hace que haya menos”, explica. En su caso, por ejemplo, de claveles, ha adquirido la mitad.

La vara de lilium ronda los 5 euros, cuando hace un año estaba a 3. La docena de claveles anda por los 10 euros, pero a partir del jueves estará a 15 y al alza. “La cuestión es que igual ni hay”, advierte las floristas del Fontán, que aconsejan acopiarse de flores en cuanto sea posible si el deseo es llevarlas frescas al cementerio.

Masivo peregrinaje a los cementerios

Se espera estos días, no solo en Oviedo, sino en el resto de Asturias un peregrinaje masivo a los cementerios después de las restricciones de hace un año, cuando la pandemia impidió honrar a los muertos por Todos los Santos y Difuntos. Con el coronavirus parece que a raya –así lo indica la evolución de las últimas semanas de los contagios– en todos lados se han suavizado las restricciones, así que la Iglesia de Asturias no iba a ser menos. Así, los rezos regresarán al cementerio el 1 de noviembre, por Todos los Santos, si bien en muchos sitios se adelanta y comienzan unos días: al tener varias parroquias al cargo, los sacerdotes reorganizan el calendario como mejor pueden. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, ha pedido a los párrocos que recuperen la normalidad. En los espacios cerrados como iglesias, aulas de catequesis, coros, despachos parroquiales, sacristías y similares se deberá usar mascarilla; se aconseja que haya gel hidroalcohólico y no superar aforos. En los espacios abiertos, se seguirán las indicaciones de eventos deportivos y similares. En el caso concreto de los cementerios de cara a Difuntos, la indicación del arzobispado es que “pueden celebrarse los responsos con normalidad, mientras la misa sólo cuando se garantice la dignidad de la celebración y su participación adecuada. En algunos casos será preferible reservar los responsos para los cementerios en nuestros templos”.

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