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El Centro Médico de Oviedo dice adiós a Flor Suárez, su eterna gobernanta y “trabajadora ejemplar”

La histórica empleada de la clínica ovetense, fallecida a los 65 años, fue el alma del centro hospitalario durante casi medio siglo

Un momento del funeral por Flor Suárez en San Juan. A la izquierda, la histórica gobernanta del Centro Médico| Luisma Murias

Adiós al alma del Centro Médico. Trabajadores y amigos despidieron este miércoles a Flor Suárez, fallecida el martes a los 65 años. Jubilada en 2017, Suárez hizo de la clínica ovetense su casa durante los 44 años que trabajó como gobernanta. El funeral, que se celebró en la basílica de San Juan El Real, se llenó de antiguos compañeros.

Recordaban cómo, cuando Flor Suárez dejó el Centro Médico, todos se quedaron un poco huérfanos. Su despacho en la segunda planta del edificio era el que tenía más tráfico, el que más visitas recibía, el que siempre bullía de actividad y el único que no tenía identificación. Ella no la quería y tampoco le hacía falta, todos sabían dónde estaba el despacho de Flor.

El doctor José María Richard, hijo del fundador del hospital la definía como una mujer vital, con una capacidad de trabajo enorme y que vivió el Centro Médico “como si fuese su casa”. Durante los años que trabajó allí pasó muchas más horas en los pasillos y las habitaciones de los pacientes que en la suya propia. “Era una trabajadora incansable y ejemplar”, resumió.

El Centro Médico dice adiós a Flor Suárez, su eterna gobernanta y “trabajadora ejemplar”

El Centro Médico dice adiós a Flor Suárez, su eterna gobernanta y “trabajadora ejemplar” C. LAMUÑO

Flor Suárez entró a trabajar en el centro en 1983. Comenzó en lencería y pasó por casi todos los departamentos de la casa hasta llegar a hacerse con el puesto de gobernanta, uno de “gran responsabilidad”, como lo definía el doctor Richard. La directora de Comunicación del hospital, explica que Flor Suárez, pese a estar jubilada seguía estando vinculada al centro. “Seguía utilizando el teléfono corporativo y preocupándose por lo que pasaba en el Centro Médico”, recuerda.

“A su día le faltaban horas”, explican los trabajadores. Tal era su dedicación que no se centraba solo en su trabajo, también visitaba a los pacientes, cocinaba para todos en Nochebuena y Nochevieja y, en Navidad, repartía bombones por los despachos de los empleados. Las trabajadoras de limpieza, a las que dirigía, siguen con la tradición que inició la eterna gobernanta de la institución.

Todos le debían “un favor”. Si algo faltaba, la llamaban a ella. Si alguien necesitaba algo, la llamaban a ella. Y, cuando ella faltó, tuvieron que volver a aprenderlo casi todo. En 2017 le hicieron una cena por su jubilación a la que acudió casi todo el centro. Suárez deja dos hermanos: Jesús y José Aladino; una hermana política, Inés Fernández y a su amiga Blanca García.

El funeral estuvo oficiado por el párroco de la basílica, Javier Suárez, que estuvo acompañado de los capellanes del Centro Médico. Suárez tenía también una estrecha relación con la fallecida y dejó que se sintiese el cariño durante el sepelio. El párroco de San Juan El Real afirmar no tener palabras para expresar su sentimiento. “Todos sabéis de sus desvelos y su esfuerzo en el Centro Médico”, continúo Suárez antes de asegurar estar unido a la familia y los amigos de Flor Suárez por “el dolor”. El párroco terminó con una anécdota. En el Centro Médico la visitaba –como tantos otros– en su despacho y recordó como un día le regaló una rosa que ella guardaba en un libro.

La gobernanta era “una compañera, una amiga, una jefa que permanecerá en el recuerdo de todos”. La misa del domingo en San Juan estará también dedicada a Flor Suárez.

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