Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Fallece Toño Urrusti, artista del hierro que aprendió de su padre y enseñó a su hijo

Los escultores crearon piezas como el mural de la Caja de Ahorros y llevaron su obra a los centros asturianos de todo el mundo

Toño Urrusti, a la izquierda, con su hijo Kiko, en la inauguración de la escultura de este último en la Ruta de los Vinos. | LNE

Llevaba tiempo luchando contra la enfermedad, pero el último zarpazo, hace poco más de dos semanas, fue demasiado duro. El escultor y artista ovetense Antonio Rodríguez Álvarez (Oviedo, 29 de febrero de 1948), más conocido como Toño Urrusti, falleció ayer por la tarde a los 73 años de edad en el Hospital Universitario Central de Asturias, donde permanecía ingresado desde hacía días. Era el segundo artista de una gran saga de escultores del hierro que inició su padre, Rafael, y que ahora continúa su hijo Kiko. Juntos disfrutaron hace algunas semanas de la inauguración de la escultura que Kiko realizó por encargo de la Ruta de los vinos, en Oviedo. Todos mantuvieron como firma artística el segundo apellido de Rafael, Urrusti.

Toño Urrusti heredó de su padre la pasión por moldear y modelar el hierro. Todo había comenzado cuando Rafael Rodríguez Urrusti dejó su trabajo en la Fábrica de Armas de La Vega, donde había trabajado durante 20 años como maestro ajustador. Quería independizarse y trabajar por su cuenta, así que abrió un taller y allí empezó a trabajar Antonio. El taller se dedicaba a trabajar el hierro e hicieron por ejemplo el cierre de la finca en la que hoy se ubica en Museo de Bellas Artes de Asturias. Se adentraron en las pequeñas piezas artísticas con una colección de animales hechos con trozos de hierro. Tuvo tanto éxito que la entonces Caja de Ahorros de Asturias les encargó un mural para el vestíbulo de su sede central en Oviedo.

A partir de ahí comenzaron una prolífica trayectoria en la que combinaron la cerrajería creativa, la construcción de cierres, con piezas puramente artísticas, de lo que hay muestra en numerosos lugares de todo el mundo, especialmente de Oviedo, como el Quijote de la Librería Cervantes.

Entablaron contacto con el Centro Asturiano de Oviedo, donde también hay obra de Urrusti, y gracias a eso, y a los contactos con los centros asturianos de todo el mundo, las obras salidas del taller de los Urrusti viajaron por numerosos países. En casi todos los lugares donde hay un Centro Asturiano hay una pieza de los escultores del hierro ovetenses.

Toño Urrusti enseñó el oficio a su hijo Kiko, que mantiene la tradición familiar desde el taller situado en los bajos de la basílica de San Juan el Real, precisamente el templo en el que se celebrará mañana el funeral por Toño Urrusti.

Kiko se despidió ayer con un sencillo mensaje en las redes sociales. “Pues no pudo ser. Fuiste un Gran Paisano. Te quiero”. El tercer miembro de la saga de escultores siempre ha estado muy unido a su padre, con el que durante años compartió trabajo en el taller y con el que ha creado obras que han dejado el nombre de los Urrusti unido para siempre a la historia del arte.

El funeral se celebrará mañana, miércoles, a la una de la tarde, en la basílica de San Juan el Real. El próximo domingo, la misa de las 12.00 horas, también en la basílica, estará dedicada a su eterno descanso. La capilla ardiente quedó instalada ayer en la sala número 7 del tanatorio de Los Arenales.

Compartir el artículo

stats