Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Antiguo aplaude la comisión sobre el botellón en Oviedo, aunque ve difícil lograr acuerdos

Los vecinos ven en el anuncio del concejal de Seguridad “un avance” porque “se reconoce un problema social que hasta ahora se negaba”

Agentes de la Policía Local en el Antiguo.

La creación de una comisión de trabajo integrada por las diferentes administraciones, asociaciones de vecinos, colectivos familiares y otros agentes sociales abre una pequeña esperanza de esperanza para los vecinos del Antiguo críticos con la actuación municipal para controlar el botellón y velar por el civismo en las noches del fin de semana. Las asociaciones del barrio aplauden la iniciativa, pues incluso entre los más críticos reconocen que supone “un avance”, aunque ven muy difícil alcanzar acuerdos si en las conversaciones se incluye a la patronal hostelera.

Simplemente el hecho de establecer una especie de foro de debate ya es motivo de satisfacción para los vecinos más convencidos de que la solución pasa por buscar fórmulas de consenso. “Todo lo que sea diálogo con los agentes implicados es bienvenido y puede ayudar a mejorar la situación”, indica Manuel Velasco Almeida, presidente de la asociación Oviedo Redondo, quien de alguna manera entiende las dificultades del Consistorio para poner coto al consumo masivo de alcohol en las calles. “A día de hoy desconozco la existencia de fórmulas que hayan tenido éxito en otras ciudades con los mismos problemas”, reconoce sobre lo que considera una ausencia de “soluciones milagrosas”.

Menos optimista son en la plataforma de Afectados por la Movida. Su presidente, Miguel Clemente, advierte de la gravedad de hechos recientes como el tapón provocado por mil jóvenes el pasado sábado a la puerta de una discoteca de la calle del Peso o el suceso de hace unos meses cuando dos policías resultaron heridos por una lluvia de botellas junto a la plaza del Paraguas. “Respeto la idea del concejal Prado, si bien estoy convencido de que la solución pasa por convocar una junta local de Seguridad”, sostiene Clemente.

Amplios operativos

El representante vecinal insta a copiar de lo ocurrido en noviembre de 2002 cuando el entonces alcalde, Gabino de Lorenzo, convocó de urgencia la junta de seguridad días después del atropello de más de 30 personas por un vehículo que invadió la calle Mon en una noche de movida. “Fue mano de santo. Desde entonces hubo grandes operativos que atajaron el problema de seguridad en el barrio durante un tiempo”, explica el vecino, quien pide al Alcalde y sus ediles “no frivolizar” sobre unos hechos recientes que considera “de extrema gravedad”.

El más escéptico es el presidente de la asociación de vecinos del Antiguo. Juan García califica de “lavado de cara” el anuncio de José Ramón Prado en el Pleno. Considera que la presión ejercida por la reciente manifestación de la asociación vecinal frente al Ayuntamiento, unido a las quejas con las que se encuentran los concejales en la calle han posibilitado que el gobierno “al menos” haya reconocido un problema “que antes negaba completamente”.

Para García, la simple constitución de una comisión no arregla nada. Es más, teme que dentro de ese nuevo órgano se dé voz a la hostelería, a la cual atribuye buena parte de los males del barrio. “Si no hubiera tantas terrazas, no habría tanta gente, y por tanto los botellones serían más pequeños o no existirían”, teoriza, convencido de que la solución pasa por que el gobierno local les escuche. “Somos quienes les pagamos el sueldo y están obligados a buscar soluciones a nuestros problemas”, esgrime el representante vecinal.

Desde la asociación alertan de que, lejos de mejorar, en los últimos fines de semana las molestias se han incrementado en algunas zonas del casco histórico. Concretamente hacen referencia a la organización de conciertos en algunos establecimientos de la plaza Trascorrales. “El problema va a más, hay un vecino que trabaja repartiendo con una furgoneta y me dice que tiene miedo a morir en la carretera al dormirse porque por la noche le resulta imposible descansar”, relata el presidente de la asociación de vecinos del Antiguo.

Mayor colaboración

La buena acogida inicial de los vecinos a la propuesta municipal abre una puerta a una mayor colaboración y comunicación entre la administración local y las asociaciones del barrio. José Ramón Prado es partidario de esta comisión porque considera que la opción de la junta local de Seguridad no abordaría lo que, a su modo de entender, son los problemas de raíz del fenómeno social del botellón: la falta de educación y civismo de muchos jóvenes.

De todos modos, los vecinos también dicen ser conscientes de que no todos los males provienen de la gestión de la corporación municipal. “El asunto es de tal calado que también requiere de la implicación de la Delegación de Gobierno y, por consiguiente, de la Policía Nacional”, esgrime Miguel Clemente, convencido de que con un mayor número de patrullas y operativos ambiciosos la problemática de las concentraciones multitudinarias y los incumplimientos de las normas de orden público pasarían a mejor vida en el corazón de la capital asturiana.

Compartir el artículo

stats