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Como un canto rodado

Amancio Prada, Maria del Mar Bonet, Marisa Valle Roso y Roger Mas enlazan canción, campo y labores en el cierre de los “enCohentros”

Amancio Prada, en primer término, ayer, durante el coloquio; a su lado, Maria del Mar Bonet. | Iván Martínez

Lo escribió León Felipe, lo cantó la tradición blues y los que la siguieron y ayer volvió a servirse de esa metáfora el cantautor Amancio Prada: la canción, la canción popular, es como un canto rodado. “Y por eso tiene tal perfección, no tiene esquinas”. Contó, con la conformidad del resto de contertulios –Maria del Mar Bonet, Marisa Valle Roso, Roger Mas y el periodista Jordi Turtós–, que esas coplas que acaban nutriendo también las composiciones propias y la tradición de la que beben todos ellos, han sido pulidas y perfeccionadas con el paso de los años hasta formar estrofas tan hermosas como “Si la nieve resbala”.

Y con las mismas, Prada se puso a cantarla y le siguió Marisa Valle Roso y concluyó que “la canción prende en cada arbolillo, que somos nosotros, hasta hacer un bosque de voces”.

El coloquio de ayer por la mañana en el Auditorio, moderado por Turtós, culminaba los “enCohentros” de la Universidad de Oviedo, en colaboración con la Fundación Municipal de Cultura, con una cumbre de voces mayores del Estado español. Todos estuvieron de acuerdo en vincular su poesía con la tradición y la tierra. Se habló de canción y pación y de las labores del campo que las acompañaban.

Marisa Valle Roso canta en presencia de Roger Mas. | Iván Martínez

Las reflexiones añadieron algunas interpretaciones. Marisa Valle Roso interpretó su primera composición, “Títere o esclava”, y Maria del Mar Bonet explicó cómo las generaciones anteriores llenaban la soledad del trabajo en el campo con la canción. Incluso para lamentarse de la inmensidad que les quedaba por segar. Lo probó con un canto desgarrado de segadores. Prada apuntó la inmensidad de esa queja –“una hoz y todo un campo por delante”– y Bonet añadió que esas mismas canciones las escuchó, en Túnez o en boca de cantantes italianas. Roger Mas, en cambió, “creció en un lugar donde la gente había dejado de cantar”. Y tuvo que reconstruir la tradición. Aprenderla. Su tierra contó, Lérida, el interior, cerca del Pirineo, es, como decía Pla sobre el Ampurdán, el resultado de “una dialéctica cósmica total”, “entre los vientos del Norte y del Sur”, resumió Mas. En el cierre del encuentro, hubo más canción asturiana, “Al pasar por el puertu”, a la que se sumó Amancio Prada en la coda del “molinera, molinera”. “Hay un sobreponerse a las cosas, una valentía en esta tierra”, dijo antes de cantar a Bécquer, “una composición molecular en la sidra que te lleva a la canción”.

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