Lucía Bardón González, "la niña de la marea azul", se ganó la ternura de muchos ovetenses, pero ni el aliento de toda una afición como es la del Real Oviedo podía librarla a ella y a su familia de tener que afrontar una batalla colosal contra la enfermedad. Esta mañana la pequeña Lucía, de 8 años, moría en Oviedo. Y su familia ha querido recordar en su despedida que era "la niña de la marea azul". A la que sus familiares y allegados darán el último adiós el viernes, en la iglesia parroquial de Santa María de Montrondo, en León.

La historia de Lucía y la de su madre, Lucía González, por procurarle la mejor vida posible, la contaba LA NUEVA ESPAÑA en el 2015. Entonces la pequeña tenía dos años y un diagnóstico de enfermedad rara, citomegalovirus, desde muchos meses antes. Una enfermedad con con repercusión en daño cerebral y del sistema motor que comprometía seriamente su vida y su calidad de vida. Con el máximo grado de dependencia reconocido, y con su madre dedicada a ella para que no le faltara de nada, de sus apreturas y necesidades tuvieron noticias los socios de las peñas oviedistas "Doble A" y "La Colonia", que no dudaron en promover una campaña de captación de donativos plagando la capital de Asturias de huchas solidarias. Otras peñas, como Cielo Azul, llevaron la campaña a otros concejos de la región e incluso se hicieron partidos solidarios de recaudación.