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LETICIA GONZÁLEZ | Concejala delegada de Políticas Sociales

“Tenemos 365 casos con seguimiento policial activos por violencia de género”

“La izquierda utiliza el cambio de las calles como un arma arrojadiza cuando este gobierno solo se ha preocupado de hacer políticas activas”

Leticia González.

Leticia González (Oviedo, 1981) es concejala delegada de Servicios Sociales desde 2019 con el Partido Popular. Su área ha organizado los actos del 25N, con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género. Una celebración que coge al gobierno municipal en medio de la polémica por el cambio del callejero.

–La oposición y los colectivos acusan al equipo de gobierno de ejercer “violencia machista institucional” con el cambio de las calles.

–Lamento profundamente que el interés de la izquierda esté por encima de las políticas reales de igualdad y la lucha contra la violencia de género, querer utilizarla para una batalla política de intereses partidistas resulta absolutamente reprobable. Me ofende la prepotencia y la falsa supremacía moral de la izquierda. Este gobierno, en lo único que se ha preocupado, es en hacer políticas activas, visibilizar, dar voz a las dificultades que afectan a las mujeres, además de velar y proteger sus intereses y problemas que lastran su vida en sociedad. Trabajemos todos por ello.

–El año pasado también hubo revuelo porque habían incorporado a las actividades del 25N un taller de autodefensa y este año han repetido.

–El revuelo fue condicionado por ciertos sectores que buscan cualquier excusa para utilizar estos temas como arma política arrojadiza. Tienen la memoria muy frágil y atacan aquello que ellos mismos apoyaron. Un ejemplo: el gobierno del tripartito ya organizó estos seminarios en 2016, con motivo del 25N, y en 2018, con motivo de los actos del 8M. Ahora, se rasgan las vestiduras.

–Qué cifras de violencia de género manejan en el municipio.

–Dar cifras es terrible, porque detrás de cada número hay una mujer con nombre y apellidos. Tenemos 365 casos activos en seguimiento policial con orden vigente, 87 ingresos totales en nuestra casa de acogida, 799 consultas jurídicas y 1.004 de índole psicológica.

–¿Qué le puede pedir una mujer ovetense a su concejala de Servicios Sociales?

–Cualquier mujer que sufra esta lacra debe saber que tiene un aliado en el Ayuntamiento y en esta concejala. Ninguna mujer que esté en esas duras circunstancias en Oviedo, estará desamparada si acude a nuestros servicios.

–La oposición pedía hace unos días que el Consistorio crease una ayuda de alquiler público para las mujeres que hubiesen sufrido maltrato.

–Todas las ideas son bien recibidas, pero la competencia en materia de vivienda es autonómica. Pero es indudable que el Ministerio de Igualdad, con un presupuesto de 525 millones, tendría que dejar la propaganda y velar por los resultados, que en sus propias palabras, no son los esperados.

–¿Qué retos tiene por delante su concejalía?

–Hemos conseguido relanzar un área que estuvo francamente descuidada durante el gobierno de propaganda del tripartito. Trataron de imponer ideología donde sólo se necesitaba gestión. Me siento muy satisfecha de haber capitaneado este proceso, arduo, pero muy gratificante. Pero queda trabajo por hacer, siempre hay proyectos que poner en marcha, acciones y necesidades que cubrir. Nunca es suficiente.

–¿Su cargo le hace estar más comprometida con el feminismo?

–Pese a que no me gustan las etiquetas, estoy comprometida con un feminismo liberal no excluyente. Ser feminista no es una moda, es una reivindicación histórica y que no le pertenece a la izquierda. Soy mujer y he podido realizarme en el terreno profesional y familiar, pero consciente de que por muchos logros que alcancemos, siempre quedarán muchos otros pendientes para millones de mujeres. Ser concejala de Políticas Sociales me ha hecho mucho más sensible ante la situación que padecen muchas mujeres que recurren a nosotros como última alternativa a sus problemas.

–Hay otros problemas al margen de la violencia de género, como la brecha salarial o el techo de cristal.

–Son problemas que persisten y debemos poner todos los medios para eliminarlos aunque no habrá ningún cambio si no se modifican los hábitos de conducta. Es imprescindible seguir avanzando en esta línea. El llamado techo de cristal sigue siendo una realidad en el mundo laboral y no es fácil de solventar: hay que desmontar las normas culturales basadas en estereotipos de género.

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