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El Janucá brilla con reivindicación

La comunidad judía denuncia los recientes ataques antisemitas en la celebración de su fiesta de La Luminaria en el Fontán

Arriba, Aida Oceransky, Encarnación Vicente y Mario Arias en la plaza del Fontán. Abajo, Jana Oceransky encendiendo una de las velas.| Irma Collín

Ayer a las siete de la tarde, como es costumbre desde hace una década en Oviedo, se encendieron en público las velas que dan comienzo a la fiesta de La Luminaria o Janucá. La celebración de la comunidad judía para conmemorar la recuperación del Templo de Jerusalén en el 332 a.C. reunió al grupo “Beir Emunáh” (formado por 120 integrantes de Asturias), y a los vecinos que quisieron sumarse en la plaza del Fontán. Esta conmemoración contó con el apoyo del Gobierno del Principado de Asturias, representado por la viceconsejera de Justicia, Encarnación Vicente, y por el Ayuntamiento de la ciudad, con la participación del vicealcalde Mario Arias. Ambos encendieron las primeras velas de la enorme menorá (candelabro típico con siete o nueve brazos) situada en el centro de la plaza.

El Janucá brilla con reivindicación

Rezos, bendición de vino, brindis, cánticos, hierbas aromáticas y despedida al Shabat fueron los actos previos al gran encendido; que también fue amenizado con música. Sin embargo, antes de comenzar con la iluminación, la presidenta de la comunidad judía asturiana, Aida Oceransky, no quiso pasar por alto el acontecimiento que ensombreció la convivencia entre creencias hace unas semanas: el ataque al monumento de las víctimas del Holocausto situado en el Campo San Francisco. “Como habréis observado, este año no se encuentran las típicas macetas en la ventana”, explicó. En su lugar, un enorme cartel denunciaba: “El antisemitismo es un delito de odio, no una opinión”. Y no lo dicen ellos, lo sentencia el Código Penal en su artículo 510. En nombre de toda la agrupación, Oceransky recalcó: “No podemos pasar por alto que se olvide lo que implicó aquella masacre perpetrada por los nazis y sus seguidores”.

También quiso agradecer públicamente a la viceconsejera, que denunciase el acto vandálico y lo denominase delito de odio. Y de nuevo al Consistorio por las innumerables muestras de apoyo que ha prestado a la comunidad desde los tiempos de Gabino de Lorenzo. Tras esta reivindicación, se hicieron la luz y la alegría en el Fontán.

Por fortuna, ni la pandemia ni el chaparrón impidieron el comienzo de estas jornadas tan esperadas por el pueblo hebreo. Después de dar vida a una gran cantidad de candelabros, con un estudiado simbolismo –una persona mayor que represente las antiguas generaciones, el niño Gabriel para dar paso a las nuevas...– se adentraron en la sinagoga para comer fritos y beber sidra. Porque, ante todo, son también de tierra asturiana.

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