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Oviedo despide a José María Moutas, “gran jurista” y figura clave para “profesionalizar la ópera”

La iglesia parroquial del Corazón de María se llana para decir adiós a una persona “con mucho criterio” y una “gran cultura” musical

Los familiares y allegados de José María Moutas –en el recuadro– se despiden de él, ayer en la iglesia parroquial Corazón de María, en Oviedo. | Irma Collín

La iglesia parroquial del Corazón de María, en Oviedo, se llenó ayer para despedir al notario José María Moutas, fallecido el lunes a los 74 años tras una lucha de dos meses contra un cáncer. Miguel Niño, sacerdote de la iglesia parroquial situada en la Plaza de América de Oviedo, destacó “la bondad” del fallecido, que, dijo, “se hace presente en cuantos habéis asistido” a la misa por su eterno descanso. Fue el propio párroco el que, en nombre de la familia, dio las gracias a todos los asistentes por su presencia e insistió en lo mucho que se le apreciaba: “No hay más que ver aquí esta asamblea”.

Oviedo despide a José María Moutas, “gran jurista” y figura clave para “profesionalizar la ópera”

Una de las grandes pasiones de José María Moutas fue la ópera, siendo durante varios años vicepresidente de la Asociación de Amigos de la Ópera de Oviedo, en la etapa en la que Jaime Martínez fue su presidente. La viuda de Martínez, Susan Schmickrath, estuvo presente ayer en la despedida del que fuera amigo y compañero de su marido.

Otro que quiso despedirse de Moutas fue Eladio Javier Rico García, actual vocal de la Asociación, que señaló que su entrada en la directiva fue precisamente gracias a José María Moutas: “Él fue el que me trajo”, dijo. Además, Rico quiso destacar la importancia que tuvo el finado en la evolución de la temporada de ópera ovetense: “No se entiende la estructura profesional que tiene la Ópera de Oviedo sin él”. A su vez, alabó su buen hacer en su profesión, calificándolo como “un gran jurista” pero, sobre todo, le destacó como “una gran persona”.

A la despedida de este notario, nacido en Madrid en 1947, acudieron prácticamente todos los directivos de la Asociación de Amigos de la Ópera, que ayer le dedicó en el estreno en el Teatro Jovellanos de “Lucrezia Borgia”, de Donizetti, el penúltimo título de la temporada.

También estuvo presente en la despedida Javier Gómez, el que fue un buen amigo de José María Moutas y que le acompañó en su etapa como directivo de la Asociación de Amigos de la Ópera de Oviedo, que alabó su “cultura” y su “criterio”: “Tenía unos fundamentos muy grandes, a pesar de que tenía mucho criterio le gustaba estar a la sombra”, añadía. Gómez ahonda, además, en la importancia que tuvo Moutas para profesionalizar la temporada de ópera en Oviedo: “Fue clave en la profesionalización, me acuerdo de una reunión que tuvimos con Emilio Sagi (director de escena ovetense)”, rememoraba. Y es que, insiste Gómez, “él intervino de manera decisiva”. Una afición musical que iba más allá de la Ópera, como explica Gómez: “Tenía una gran cultura musical, ibas a su despacho y siempre estaba sonando música clásica allí”. También Javier Gómez destaca de Moutas que fue “una buena persona”.

Hijo del abogado Rafael Moutas y Carmen Cimadevilla, José María Moutas se licenció en Derecho en 1969 y cuatro años después consiguió su plaza de notario. Tras pasar por varios destinos, llegó a Oviedo en 1998, abriendo su despacho en la calle Asturias. Allí estuvo hasta su jubilación hace cuatro años. Moutas deja tres hijos, José María, Arán y Andres Moutas de las Alas Pumariño.

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