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La brecha demográfica crece en Oviedo: los fallecimientos ya duplican a los partos

La inmigración sostiene la población a pesar de confluir en 2020 la cifra récord de 2.545 decesos con el mínimo histórico de nacimientos, 1.229

Ambiente en Oviedo Fernando Rodríguez

Oviedo vive una crisis demográfica alarmante pese a que la llegada de inmigrantes permitió a la ciudad ganar vecinos por primera vez en ocho años. Los datos publicados esta misma semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que, por primera vez en lo que va de siglo XXI, el número de decesos duplicó al de partos en la capital en 2020. A la cifra récord de 2.545 muertes, alimentada en cierta medida por los efectos de la pandemia, se añadió el mínimo histórico desde que se recogen datos de solo 1.229 llegadas al mundo de bebés carbayones.

A pesar de lo abultado del saldo negativo entre nacimientos y decesos, esto no se ha traducido en una sangría poblacional gracias al tirón de la inmigración. Los vecinos de Oviedo nacidos fuera de España se multiplicaron en el último cuarto de siglo, pasando de apenas 4.500 en 1996 a los 25.865 inmigrantes que había empadronados en la capital al finalizar 2020. “Asturias tiene la tendencia a compensar su crecimiento negativo con la inmigración, lo que nos da cierta estabilidad”, indica Fermín Rodríguez, Catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Oviedo para interpretar por qué la población ovetense se mantiene en torno a las 220.000 personas.

La diferencia negativa entre nacimientos y fallecimientos es una constante de Oviedo en el último cuarto de siglo, si bien en este tiempo ha habido repuntes de la natalidad, casi siempre relacionados con la situación económica. Desde 1996, cuando nacieron 1.375 ovetenses, hasta 2009, año en el que se tocó techo de natalidad con la llegada al mundo de 2.037 nuevos carbayones, los partos crecieron de manera sostenida, mientras que los fallecimientos, con más oscilaciones, se mantuvieron en torno a los 2.100.

Hace 25 años, el saldo negativo entre nuevos bebés y difuntos fue de 537 personas. Esa merma en la renovación de la población se redujo considerablemente hasta rozar el equilibrio en 2008 y 2009. En ambos años solo hubo 167 fallecimientos más que nuevas maternidades, pero entonces llegó la crisis y la tendencia volvió a cambiar de manera radical hasta reflejar el pasado ejercicio los peores datos en lo que va de siglo.

Solo en 2020, el número de óbitos superó en 1.316 al de partos. El dato supone la mayor brecha que se recuerda. El anterior récord se había marcado en 2018, ejercicio con 993 muertes más que fallecimientos; en 2019, ese balance se moderó ligeramente hasta los 950. En el caso de las mujeres que dieron a luz, el último ejercicio fue el noveno de los últimos diez en el que cayeron el número de ovetenses que pasaron por el paritorio. Desde 2009, cuando nacieron 2.037 bebés (récord de los últimos 25 años) hasta 2020 cuando se tocó suelo con 1.229, sólo hubo un ligero repunte en 2015, con 1.634 neonatos frente a los 1.618 del año anterior. A partir de ahí comenzó la cuesta abajo con registros menguantes cada año, hasta la actualidad.

Mucho más estables se mantuvieron hasta ahora las estadísticas de muertes. Si bien desde hace un cuarto de siglo raramente fallecieron menos de 2.000 ovetenses –solo en 2001, cuando hubo 1.932 decesos–, el impacto del covid ha hecho incrementarse considerablemente las bajas. A 31 de diciembre del año pasado, con el coronavirus haciendo estragos en los hospitales asturianos, habían muerto desde el 1 de enero 2.545 carbayones, un dato sin precedentes en las últimas décadas. El dato se queda lejos de los 2.244 de 2019, aunque antes, en 2015 y 2018 ya hubo datos bastante negativos, con 2.384 y 2.835 muertes, respectivamente.

Con todo, Oviedo cuenta a día de hoy casi 20.000 habitantes más que en 1996. De todos modos, la tendencia alcista de la población local parece quedar ya muy lejos. Bien es cierto que Oviedo ganó sorprendentemente 224 vecinos. También lo es que el repunte llega después de siete años en los que venía de perder más de 6.000 habitantes. La demografía municipal tocó techo en 2012 al alcanzar los 225.973. Desde entonces las mermas fueron constantes, especialmente en 2015. Ese año la capital asturiana perdió de una tacada 1.895 vecinos frenando en seco la expansión de la primera década de este siglo.

Inmigrantes

Los 25.865 inmigrantes, de los que el 62% provienen del continente americano se han convertido en el principal sustento poblacional, unido con el éxodo de muchos vecinos de las zonas rurales del Principado que cada año se trasladan a la capital, aunque esta tendencia podría cambiar cuando se conozcan los datos de un año 2021 en el que el miedo a nuevos confinamientos hizo repuntar la adquisición de viviendas en el campo asturiano.

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