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Los tributos de Oviedo para 2022, "en la senda de la recuperación económica"

La oposición lamenta que "la lotería solo les toca a unos pocos" y el gobierno defiende la bonificación a los sectores que crean empleo

El alcalde Alfredo Canteli, este miércoles, dirigiendo la sesión extraordinaria del Pleno para aprobar las ordenanzas fiscales de 2022.

Debatir y aprobar de forma definitiva las ordenanzas fiscales de un municipio el día de la Lotería de Navidad, como hizo este miércoles Oviedo, ponen muy a mano a gobierno y oposición los juegos de palabras con el dinero y la fortuna. Los tributos de 2022 que para PP y Cs suponen seguir "en la senda de la recuperación y el impulso de la actividad económica", en palabras del concejal de Economía, Javier Cuesta, tienen su prueba del nueve en la progresiva merma de la tasa de desempleo. Eso sucede, concluyó el concejal del PP, allí donde su partido dirige el Ayuntamiento. "Igual es que donde gobierna el PP la lotería toca todos los días", ironizó Cuesta. Era su respuesta a los otros chascarrillos sobre sorteos y gordos. Los de Somos apuntaban a la reducción progresiva del IBI diferencial, el llamado "IBI de los ricos", que pasa del 1.06% al 1% para el próximo ejercicio. "A esas grandes empresas", denunció Rubén Rosón, "sí les tocó la lotería, sí ven rebajado su IBI; a los de siempre, a los que tenemos que trabajar para vivir no nos tocó la lotería de PP y Cs, nos tocó pagar las fiestas y los desmanes de los de arriba". La socialista Ana Rivas incidió en la misma idea y acusó a Javier Cuesta de ofrecer "pocas verdades para ocultar que hay un aumento en lo que ciudadanía va a pagar y una reducción solo para unos poquitos".

En la exposición inicial, el concejal de Economía había defendido una fiscalidad para impulsar la economía, reduciendo las cargas de las licencias y bonificando al turismo a sectores estratégicos y muy castigados por la crisis sanitaria, como el turismo y el comercio. También, apoyando a las empresas que "transiten por el camino de la sostenibilidad" y, por último, introduciendo ventajas para los colectivos más sensibles: "reduciendo tasas en expedición de documentos y precios públicos para las familias numerosas" con lo que ello supone, también, remató, de "impulso a la natalidad". Lo crucial, explicó Cuesta, es que estas medidas no son "flor de un día ni improvisaciones", sino el tercer año en la misma línea: "Hay que plantear políticas estables a lo largo del tiempo, definir una estrategia y ver los resultados; y espero que el año que viene sigamos en la senda de recuperación que el municipio está llevando a cabo".

Desde la oposición, la lectura a la fiscalidad que viene fue justo la contraria, por exceso o por defecto. Para Vox, por ejemplo, la reducción del "IBI a los ricos" no es suficiente cuando en el programa electoral el PP prometía su supresión. O las ayudas a las familias numerosas se quedan en nada al sufrir otro tipo de incrementos. Cristina Coto afeó el incremento de otras tarifas, como la del agua y resumió que, lejos de consolidarse una reducción fiscal, se insiste en "la nimiedad de la política fiscal del gobierno, con bajadas pírricas en el mejor de los casos y una mentalidad socialista".

Coto insistió también, como lo haría luego Rubén Rosón, en el retraso en la aprobación del presupuesto y en por qué se dan prisa para recaudar pero no para decir en qué van a invertir el dinero. "Se nos hurta el debate presupuestario", resumió el concejal de Somos. Rosón siguió con la lotería y explicó que le había tocado a la empresa de agua con un 3,5% más de impuesto a todos los vecinos o con la "subida importantísima" de las tasas del cementerio. "Pagamos más dinero por menos servicios", resumió.

Desde el PSOE, Ana Rivas denunció la falta de credibilidad de PP y Cs y analizó las distintas recetas de los populares cuando estaban en la oposición y ahora que están en el gobierno. Han seguido cobrando la plusvalía hasta cuando han podido, explicó, y en vez de quitar el IBI diferencial lo van bajando poco a poco. "Tras sus grandes anuncios solo hay palabrería, dicen que bajan la presión fiscal pero no dicen a quién", resumió. Rivas incidió en las subidas ya citadas del agua o de las tasas del cementerio y explicó que el IBI general no baja, se congela o sube a la mayor parte de los ciudadanos. Y puso su caso como ejemplo. Ella pasó de pagar 417 euros en 2019 a más de 419 este año. La concejala socialista también puso en dudas otras medidas, como las ayudas a las familias numerosas o a algunos servicios que no utilizan, dijo, la mayoría, como la sauna. O como la propuesta de aprobar en Junta de Gobierno cesiones gratuitas de espacios públicos o bajar los precios de las entradas de la Zarzuela pero solo en algunas localidades. Todo, resumió, un ejemplo de "arbitrariedad" en la política fiscal.

Cuesta contestó con los datos de evolución del empleo en el municipio como ejemplo de que se están haciendo las cosas bien y pidió a la oposición que les dejasen seguir aplicando su política: "Es cierto que tenemos compromisos electorales, pero déjenos acabar el mandato, el gobierno no se acaba en un año", concluyó. Además, y en réplica a los ejemplos loteros, negó las comparaciones e insistió: "Las ordenanzas fiscales no son la lotería, eso son las medidas para el tuit que duran lo que duran y tienen el impacto que tienen".

En el segundo turno de intervenciones, la oposición insistió en las mismas ideas. Cristina Coto tiró de su abuela ("el tiempo lo da Dios de balde, decía") y de Sabina ("lo niego todo") para repetir que otros ayuntamientos sí bajan el IBI de verdad. Rosón, al que Cuesta había afeado que repitiera el mismo discurso del anterior debate de aprobación inicial, se reafirmó: "No me hace falta traer un CD para que lo pongas en bucle, ya te lo repito a la oreja, la razón y la verdad es testaruda y no cansa". El concejal de Somos también aprovechó para cargar contra la negociación "ridícula a quien se la cuentes" del futuro de las plantas comerciales del Calatrava. "En lugar de pedir que nos devuelvan tres millones, vamos a facilitar a los propietarios que sigan esquilmando las arcas de Oviedo con una entente legal en la que además el Ayuntamiento se queda con dos plantas inservibles. Mirad si el Calatrava es ruinoso que nos costó más de 18 millones, el suelo del Tartiere y ahora estáis intentando que nos cueste otros millones en reforma para salvarle el culo a un fondo de capital riesgo. No es el pufo, es el repufo del Calatrava".

La reflexión avivó el debate e hizo intervenir al Alcalde, Alfredo Canteli, que le interpeló directamente: "¿Usted sabe lo que va a costar?". "Sí, una reforma para asumir un edificio que es una ruina". En la recta final, Ana Rivas también denunció problemas de algunos compañeros para poder conectarse al pleno (de nuevo telemático) y volvió a sacar las cuentas de la, en sus palabras, falsa bajada de la presión fiscal.

Servicios de dependencia

Tras la aprobación de la propuesta de la fiscalidad del gobierno, equipo de gobierno y oposición aprobaron por unanimidad la encomienda de gestión acordada con el Principado de Asturias por la que el municipio se encarga de los servicios de Ayuda a domicilio y de Dependientes. El acuerdo, en esta ocasión, se extiende al año próximo y al siguiente (2022 y 2023), explicó la concejala de Asuntos Sociales, Leticia González, y permitirá al Ayuntamiento incrementar el precio que se venía pagando por estos servicios, pasando de 17 euros la hora a 20,5 euros.

El Pleno se despidió con deseos de felices fiestas y un consejo del Alcalde: "Ojo con la mascarilla, pero disfrutemos de la vida".

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