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Regalos a la carta para los nietos de María Alcántara

Los voluntarios de EDP hacen de pajes en el María Inmaculada para que las familias en riesgo de exclusión tengan noche de reyes

Rudy Siles, Alicia Fernández y María Alcántara en el Centro Social María Inmaculada

La mañana antes de Reyes huele a magia y, en ocasiones como la ayer, a asfalto mojado. La lluvia caía sin cesar, pero eso no impidió que muchas familias madrugasen para recoger sus regalos en el centro de las Religiosas de María Inmaculada. Casi una centena de paquetes esperaban apilados en la sala, con el nombre de los más pequeños de cada hogar y la carta con sus deseos, que esta mañana se habrán visto cumplidos. La hermana Alicia Fernández, encargada de labores sociales, se movía de un lado a otro con evidentes signos de felicidad: "Este momento es mágico".

Esta institución lleva ayudando a mujeres desamparadas desde el siglo  XIX, y con el paso del tiempo no ha querido olvidarse de los niños que las acompañan y por diferentes motivos se ven en riesgo de exclusión social. "Nuestros niños", tal como los llama Fernández, porque les consideran parte de la comunidad. La idea es que nadie se quede sin una sorpresa que desenvolver el día seis de enero. Por eso, diferentes voluntarios de EDP ayudan a los Reyes Magos en su labor de hacerse con las peticiones que cada menor escribe en su carta. Como buenos pajes, reciben estos deseos y se encargan de que se conviertan en realidad.

Samuelito tan solo tiene un mes. Es un recién nacido muy bueno y por eso su madre ha pedido para él un kit de bebé y una cobija térmica. Llama la atención la cantidad de ropa y calzado que hay entre las solicitudes, aunque siempre hay hueco para algún juguete de última generación. "Les animamos a que pidan cosas útiles para su día a día", explicaba la encargada. Son las 11.00 horas y ya han pasado al menos 17 padres, tíos, abuelos o hermanos que daban su nombre en la entrada e inmediatamente obtenían sus bolsas.

Para organizar las listas y la adecuada distribución, cuenta con dos ayudantes especiales, que "no llevan corona" pero al fin y al cabo reparten ilusión: los voluntarios Rudy Siles y Javi Virginio. María Alcántara nació en Santo Domingo y en la actualidad reside en Oviedo, se ha acercado para asegurarse de que sus nietos Líam y Juande acaben sus navidades de la mejor manera posible. "Vengo muy contenta, doy gracias a Dios por esta bendición", exclama esta orgullosa abuela.

Javier Virginio y la Hermana Alicia Fernández IRMA COLLIN

En un periodo de cinco minutos pasan Franqui Flores, Gesty Interian y María Estemate, todas son ya caras conocidas para los organizadores, que les recibieron con el mayor cariño posible. Entraron con emoción y salieron con las manos llenas, sobre todo Estemate que tiene tres hijos y Sus Majestades de Oriente habían pensado en todos ellos. "Yo vengo por mi sobrino, para que no le falte nada esta noche", afirmaba Flores. Hay quien se presenta carro incluido porque los deseos pesan.

En una esquina hay también una pila de juguetes que van destinados a usuarios de la Cocina Económica, ambas asociaciones se han coordinado para que el proyecto alcance el mayor número de ayuda posible. De esta manera, el calor de las instalaciones de María Inmaculada se ha colado en una centena de hogares para convertirse en obsequios a los pies de las camas.

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