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La pandemia deja a Oviedo en los niveles de población más bajos en quince años

La capital perdió más de 2.300 habitantes en 2021, víctima de una “tormenta perfecta”: más muertes, menos nacimientos y sin inmigración

Paseantes por Oviedo.

Oviedo tiene las cifras de población más bajas en tres lustros, tras perder más de 2.300 habitantes en un año. Así lo constatan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), agrupados y ordenados por el portal Foro-Ciudad, que dejan la población actual del municipio de Oviedo en 217.552 habitantes. Desde el año 2007, el concejo no bajaba de la cota de 218.000 habitantes.

La explicación, a falta de un estudio en profundidad de los datos, se explica por el impacto de la pandemia. “Oviedo, como también pasa en Gijón y Avilés, parte de la base de una tendencia que no era positiva en los últimos años, y sobre la que la pandemia ha provocado una tormenta perfecta: un aumento de la mortalidad que, de hecho, según los datos del INE, está por encima de los que da el Ministerio de Sanidad; una disminución de la fecundidad que se ha cifrado en aproximadamente un 20%, y el frenazo a la inmigración”, explica el geógrafo asturiano Rafael Puyol, exrector de la Universidad Complutense de Madrid y actualmente presidente del Patronato de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

La evolución de la población de Oviedo en la última década apunta a una dinámica claramente negativa. En 2012 se alcanzó la cifra más alta de habitantes de la historia del municipio, con 225.973 residentes, y tras experimentar un crecimiento de más de 20.000 almas en apenas una década, a rebufo de un imponente crecimiento urbano y de la inmigración. Desde entonces, la ciudad ha ido poco a poco a menos. La caída fue primero progresiva, aunque pronto se registraban importantes mordiscos, año tras año, en el padrón municipal. En 2019, se bajó del hito de los 220.000 habitantes, que se había superado por vez primera once años antes, y la pandemia ha acelerado aún más esta pérdida de población.

Los datos apuntan a que la incidencia del virus sobre la población ovetense podría ser incluso mayor de lo que indican las cifras consolidadas del INE. La última actualización del padrón municipal, del mes de septiembre, reducía la población de Oviedo a 216.601 habitantes, pese a que las cifras de defunciones no variaban en demasía respecto a las de 2019. La actualización de algunos datos estadísticos puede estar también detrás de esa diferencia en las cifras.

Puyol apunta a que en los próximos meses se puede producir una cierta recuperación de la población en muchos lugares, o al menos la ralentización de la pérdida de habitantes, en función del desarrollo de la pandemia. “No conozco ningún municipio que no haya experimentado un crecimiento natural negativo durante la pandemia, por esos dos factores encadenados del aumento de las defunciones y la disminución de la fecundidad. Pero la mortalidad va a disminuir, ya lo está haciendo, y pensamos que a lo largo de 2022, probablemente para la segunda mitad, se pueda recuperar la fecundidad. Eso con carácter general, aunque es posible que en las ciudades asturianas no se produzca: se puede ralentizar, pero se me antoja que va a ser muy difícil revertir esa pérdida de población”, reflexiona Puyol.

El geógrafo incide en que la capital asturiana ha sido durante mucho tiempo un foco migratorio, una cualidad que, por razones obvias, no ha podido mantener durante la pandemia. De hecho, según los propios datos del INE, solo el 48,5% de la población que residía en Oviedo en 2020 era natural de la capital. En cambio, un 26,2% procedía de otros concejos de Asturias, un 13,4% del resto de España, y un 11,7% eran extranjeros.

“Los tiempos de la pandemia no han sido los más favorables para mantener esa migración de la que se nutrían las ciudades. Sí se observa, en cambio, la marcha de esas ciudades a vivir en zonas suburbanas, no rurales profundas. Y en Asturias, en concreto, hablamos de aumentos de entre un 5 y un 10%”, sostiene Puyol.

En el caso concreto de Oviedo, el geógrafo, considera que el desplome poblacional incorpora estas variables al impacto propio de la situación sanitaria, lo que ha propiciado un agravamiento de esa pérdida de población: “Posiblemente se haya producido en el caso de Oviedo que sume a su balance vegetativo negativo esa inmigración que no ha llegado y encima una emigración a zonas suburbanas. Es una auténtica tormenta perfecta para una ciudad como esta, que ya partía de una base de crecimiento negativo”.

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