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Luis García, la lucha desde una habitación del HUCA de un joven apasionado del fútbol, y del Real Oviedo, con aplasia medular grave

La enfermedad minimiza sus defensas: "Es él quien da ánimos a la gente", dicen familiares y amigos

Familia y amigos, la fuerza del ovetense de 17 años Luis García para luchar contra su enfermedad medular

Familia y amigos, la fuerza del ovetense de 17 años Luis García para luchar contra su enfermedad medular

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Familia y amigos, la fuerza del ovetense de 17 años Luis García para luchar contra su enfermedad medular Elena G. Díez

Luis García se levantó una mañana de julio con un tono amarillento en la piel, eso fue lo que encendió las alarmas. El primer diagnóstico fue un problema inexplicable en el hígado que mejoró con cortisona, el segundo fue a raíz de la disminución de las plaquetas que esto supuso: aplasia medular grave. Hicieron falta dos meses para descubrir que el joven de 17 años padecía esta enfermedad rara que afecta a la médula derivando en diversas infecciones y viajes al hospital. "Fue de golpe y porrazo, nunca estuvo malo, siempre ha sido un niño muy sano", explica su madre Patricia González.

Con un nombre para su dolencia y las defensas bajo cero, fue ingresado en el HUCA (Hospital Universitario Central de Asturias) a mediados de noviembre. Desde entonces no ha cesado de recibir apoyo incondicional por parte de sus seres queridos. Su madre y su abuela se turnan para acompañarle durante las largas jornadas entre cuatro paredes, que tienen que estar minuciosamente desinfectadas, los amigos se las ingeniaron el viernes para organizar una enorme concentración frente al área de hospitalización y demostrarle que no está solo, con vídeo de figuras mediáticas animándole incluido, así como la colaboración de la Policía Nacional. "Estamos deseando abrazarle", dice Álvaro González en nombre de sus compañeros. "Lo único que quiero es volver a casa", explica Luis, que echa de menos a su gente.

Luis junto a sus primos Celia y Gonzalo Serrano

A su alrededor ya se visualizan planes para celebrar su salida: una fiesta, multitud de encuentros, entrenamientos deportivos... "Mi abuelo está organizando viajes para que vayamos a ver al Oviedo", cuenta el joven, que es forofo del fútbol. Entrena al club infantil de la Fresneda y también juega la categoría juvenil de esta agrupación vecinal, tal y como asegura, seis de los siete días están dedicados al esférico y el restante a ver algún partido por la tele.

Desde su adorado equipo todo han sido muestras de cariño. Durante el primer ingreso hicieron camisetas con un lema de apoyo que compartieron con las Teresianas, el colegio en el que estudia, y en cuanto se enteraron de que necesitaba una infusión de leucocitos para mejorar su estado a base de la donación de defensas, tardaron nada y menos en apuntarse. "No esperaba tanto apoyo", reconoce orgulloso. Y aun así, es él quien sostiene a todos ellos.

"No quiere que le vean mal. Le encanta hablar con sus amigos por teléfono y da ánimos a la gente", cuenta su progenitora. Algo que suscribe su amigo Álvaro: "Es un campeón, no se queja y está luchando como el que más. Cada vez que hablamos con él trata de hacernos reír". Le describen como alguien sociable, que hace amigos con pasmosa facilidad y comparte todo aquello que tiene, incluso su fuerza.

Luis García junto a su madre Patricia González

Él describe su día a día con admirable resignación: "Me levanto a tomar el desayuno, aunque como es pronto vuelvo a dormir". Después algo de televisión, play, libros, conversaciones con su gente, alguna tarea del colegio... "Por las tardes estoy algo fastidiado porque me sube la fiebre, las noches pasan deprisa", cuenta. Algo, que en realidad es más complejo debido al agotamiento, la falta de leucocitos y los constantes ataques infecciosos, al pulmón, sangre u orina, que derivan de la debilitación del sistema inmunológico.

Ahora, solo queda esperar a que los ciclos de tratamiento funcionen, para poder volver a casa y evitar un trasplante medular. Lo que sí parece un antídoto son las transfusiones de ánimos que le envía la gente. "Con sorpresas como las del otro día se le quitan todos los males", dice Patricia. "Me da muchos ánimos", corrobora Luis. Ya queda menos para que pueda reencontrarse con la gente y las únicas defensas de las que tengan que hablar sean las del fútbol.

"Luis te queremos": los mensajes de apoyo para un ovetense de 17 años que lucha contra una enfermedad medular

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