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Carreras ilegales en Oviedo, una temeridad sin freno: "Cualquier día ocurrirá una desgracia"

"Tuve que tirarme al arcén", afirma un vecino al que casi arrolla un coche a alta velocidad cuando paseaba con su bebé de diez meses

El puente de Villapérez, díads atrás, después de que un coche se estrellase contra la valla.

Para los habitantes de las zonas colindantes a la carretera de Villapérez y localidades cercanas al polígono industrial de Olloniego es muy común escuchar el rugido de motores a altas horas de la madrugada los fines de semana. Se trata de carreras ilegales que se celebran desde hace meses en ese tramo de La Corredoria y en la zona del polígono de Olloniego que va desde Anieves hasta Tudela. Al parecer, conductores de distintas provincias, la mayoría jóvenes, se citan por medio de las redes sociales para llevar a cabo estos rallys temerarios, que según aseguran los indignados “solo pueden acabar en un disgusto”. Rubén Vázquez, vecino de La Granxa, paseaba el sábado a su bebé de diez meses en su carrito y casi son arrollados por uno de esos vehículos: “Tuve que tirarme al arcén”. Y recordó que la semana pasada ya hubo un accidente, que acabó con el tren cortado y una valla a punto de descolgarse en el puente de Villapérez. “¿A que esperan? ¿A que ocurra una desgracia?”, clamó.

El sábado por la noche la policía consiguió abortar, gracias a un chivatazo, una de estas competiciones clandestinas, que se había convocado en el Parque Principado. “Estamos combatiéndolo pero no es una labor fácil. La Guardia Civil y la Policía están trabajando para evitarlo”, explica el concejal de Seguridad Ciudadana, José Ramón Prado. Los participantes se favorecen de un problema de dualidad policial: la convocatoria fraudulenta de varias personas puede considerarse una cuestión de orden público, competencia de la Guardia Civil. A la vez, el tránsito de vehículos y los delitos contra la seguridad vial que se cometen de forma continuada competen a la Policía Local, puesto que Olloniego está en su demarcación y las carreteras del polígono no están cerradas al uso de vecinos.

Mario Fernández, presidente de la asociación de vecinos de Tudela Agüeria “La Fontica”, considera que “parece que no hay forma de controlarlo”. Cuenta que los vecinos soportan esta situación casi todos los viernes y sábados, cuando tienen que soportar el rugido de los m otores de los coches pero que resulta imposible pillarlos. “Parece que no o hay forma de meter mano ”, asegura, y también agradece a la Providencia que hasta la fecha no haya sucedido algún percance grave, aunque cree que si continúa la situación un día no va a haber tanta suerte. Al menos, según asegura la vecina Eva Álvarez, no se meten en los pueblos: “Quedan al final del polígono, corren en una recta con dos rotondas, el peligro que tiene es que alguno de ellos se puede matar”.

Desde la asociación de Olloniego se quejan que los problemas de las carreras ilegales y las drogas en el polígono dan “mala fama” a la localidad. “Del sacrificio, sangre y trabajo de la gente de aquí se habla poco, ni de que los fondos mineros solo nos han dejado un polígono que no hace más que traer problemas”, denuncian. Aseguran que su pueblo se encuentra a 8 kilómetros del lugar de las carreras ilegales y prefieren que no se les vincule con una práctica que afecta más a los vecinos de Anieves hasta Agüeria.

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