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Oviedo acelera la plaza de toros y da medio año para hacer el proyecto

El Ayuntamiento modifica los pliegos del coso, cuyas obras quiere empezar el próximo año

Alfredo Canteli (izquierda) y Nacho Cuesta, en la plaza de toros.

La rehabilitación de la plaza de toros encara su primer paso en firme. El teniente de Alcalde Nacho Cuesta ya ha firmado la financiación del gasto de la redacción del proyecto y su servicio ya tiene listos los pliegos de la reforma del coso de Buenavista. Ahora, el proyecto deberá recibir el visto bueno de la junta de gobierno y salir a concurso. El Ayuntamiento les da a los redactores un plazo de seis meses para entregar su diseño que, posteriormente, deberá encargarse a una constructora. El nuevo calendario de la plaza indica que el proyecto llegue al Ayuntamiento en otoño, con la intención de que las obras puedan empezar en 2023. La voluntad municipal es conseguir 5.000 espectadores y un edificio que pueda acoger “usos diversos”.

En el mes de agosto, el servicio de Infraestructuras ultimó la primera versión de los pliegos para la reforma del coso de Buenavista, pero nunca llegaron a ver la luz. Entonces, hace ya cuatro meses, el plazo para la redacción del proyecto era de un año. Como publicó entonces LA NUEVA ESPAÑA, se ofrecía un precio de 292.000 euros para el desarrollo del nuevo proyecto de rehabilitación de la vieja plaza de toros, clausurada y declarada en ruina en 2007. Aunque los tiempos se acortan, el precio se repite.

Lo que se le pide a la empresa de arquitectura que dibuje la renovada plaza es que consiga una rehabilitación “canónica”: que recupere la imagen original de un coso que perdió un piso en un incendio en el año 1932. Al recrecido, al que Cultura ya ha dado luz verde, se le pretende añadir una cubierta, opcionalmente retráctil con la que Patrimonio también parece estar de acuerdo. Estas soluciones deberán sumar un refuerzo de una estructura maltrecha, para soportar el incremento de peso que supondrán los dos añadidos.

El punto conflictivo con Patrimonio está en el aforo. El Alcalde, Alfredo Canteli, ha reiterado en repetidas ocasiones que no quiere un recinto de menos de 5.000 espectadores. Aquí aparece el problema y la complejidad que deberán resolver los arquitectos que se hagan cargo del proyecto: como Bien de Interés Cultural, las posibilidades de modificar la estructura del coso son muy limitadas. Adecuar un aforo de 5.000 espectadores a la normativa actual sin modificar las puertas y accesos al recinto es complicado, por lo que se necesitará “una comunicación constante” con la dirección general de Patrimonio para poder llegar a una solución satisfactoria para el uso y respetuosa con el carácter monumental de la plaza.

El aforo que se podría ganar recuperando el recrecido original debe, no obstante, dar con una solución para cumplir con reglamentos de evacuación o de protección contra incendios. Cultura, en su último informe sobre las pretensiones municipales para el coso, entreabrió una puerta: como medida “excepcional” se podrían ampliar algunas de las entradas a la plaza. Sin embargo, el Consejo de Patrimonio preferiría que no se tocasen las puertas y que el Ayuntamiento calculase el aforo de la instalación tras realizar el proyecto. Pero las intenciones son las que son y, aunque no se plantean números a priori, se valorarán las propuestas que más aforo consigan dar al coso de Buenavista. Los redactores deberán conjugar todos los elementos para hallar una solución que el Ayuntamiento no aventura en los pliegos.

El área de Infraestructuras, por otra parte, pide a los redactores que planteen una reforma del coso para dotarlo de “instalaciones sectorizadas”. Una rehabilitación de las instalaciones que permita diferenciar los usos de la renovada plaza, que deberá acoger actividades culturales. La idea original era habilitar los sótanos del coso. En ese plan original, las obras en la plaza de toros incluían una reurbanización del entorno del coso. Esto, como ya aventuraron en alguna ocasión los técnicos municipales, abriría la puerta a la posibilidad de incluir entradas soterradas al edificio para facilitar la reforma sin modificar los vomitorios.

El área de Infraestructuras, además, estudia adoptar para mejorar los aforos el mismo recurso que quiere llevar al Auditorio: un estudio de soluciones prestacionales. Este pasa por realizar recreaciones y simulaciones que permitan tomar las decisiones arquitectónicas más prácticas con la mínima intervención. Al proyecto de rehabilitación del Auditorio Príncipe Felipe presentaron oferta dos empresas de arquitectura. Esas plicas se abrieron el pasado 2 de agosto y, a finales del mismo mes, se propuso la adjudicación a una de las firmas. Casi cinco meses después, el proyecto todavía no se ha adjudicado. Según la versión municipal, la razón pasa por que la empresa mejor valorada inicialmente por los técnicos no acreditó suficientemente su solvencia.

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