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Nicolás Soria, el puente de nunca acabar

Los vecinos de Ciudad Naranco reclaman el avance de las obras para ampliar la circulación y mejorar el tránsito de los peatones de la zona

Vecinos de Ciudad Naranco, en la protesta frente al puente de Nicolás Soria. | Fernando Rodríguez

El cuento de nunca acabar. Así describen los habitantes de Ciudad Naranco las interminables obras del puente de Nicolás Soria. Por eso, organizaron ayer una concentración a modo de protesta ante los constantes vaivenes del proyecto, que fue encargado a la empresa Copcisa S.A. en octubre de 2019. El barrio llevaba 23 años esperando esta idea para aliviar el tráfico y los constantes atascos, desde que en 1998 el Ministerio de Transporte se comprometió a ampliar los carriles de circulación. Durante el mes de julio vieron la luz cuando volvieron a retomarse los trabajos tras un parón debido a problemas técnicos surgidos sobre el terreno. Sin embargo, las obras quedaron de nuevo en suspenso y la demora será de, al menos, medio año más por la modificación del contrato de Adif con las adjudicatarias, en el que se amplía el presupuesto en 230.000 euros y se aumenta el plazo de ejecución. “Antes teníamos un problema, ahora se ha visto agravado”, explica Rubén Fernández, presidente de la asociación Ciudad Naranco existe.

Al empezar los trabajos quedó inutilizada una de las aceras que pasa bajo el puente. La zona, ya de por sí concurrida deja ahora un paso estrecho para los peatones que les obliga apiñarse, prácticamente a hacer cola para pasar y que les impide guardar distancia social, asegura el presidente de la asociación La Centralilla, Gonzalo Díaz. “Para los residentes el tráfico no era un problema, porque el embotellamiento sucedía en momentos puntuales del día, pero llevamos mucho tiempo reclamando más espacio de tránsito”, explica Díaz. Algunos peatones pasan por la calzada mientras la concentración de coches. José Luis Díaz, vecino “de toda la vida”, explica que la situación se ha convertido en una odisea de cláxones desde las siete a las nueve de la mañana que impiden el descanso a la comunidad: “Somos los olvidados de Oviedo. El Gobierno dice que no hay dinero pero parece que hay para todo menos para esto”. Y añade: “¿Para cuándo estarán terminadas las obras? ¿Cuándo ya no estemos aquí ninguno?”.

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