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Fagioli deja en Oviedo una noche memorable

El contratenor enamora al público del Auditorio junto con el “Gabetta Consort”

El contratenor Franco Fagioli, en el centro, junto con el “Gabetta Consort”, saluda al público al inicio del concierto. A la izquierda, parte del público asistente. | | MIKI LÓPEZ

El contratenor Franco Fagioli y el “Gabetta Consort” regalaron, ayer en el Auditorio de Oviedo, una noche para el recuerdo que terminó con el público enloquecido al término de “Naturaleza & tormentos”, un programa que puso de manifiesto el virtuosismo y la expresividad de la música barroca.

La primera obra en la que intervino el contratenor argentino, “Quell’ usignolo che innamorato”, convirtió momentáneamente el Auditorio en un jardín musical en el que primó el lamento de las aves. Determinó entonces cuál sería la tónica del concierto, con agilidades vocales en el agudo, una técnica de cabeza impecable y respiraciones imposibles. Mención especial merece la cadencia, por la resolución con la que solventó un fragmento tan complejo. Le siguió “Agitato da fiere tempeste”, del “Oreste” de Händel, un título que Fagioli conoce bien y que reafirmó su dominio sobre la coloratura, la dicción y su facilidad para el fraseo.

El violín de Andrés Gabetta fue el protagonista en el concierto “Grosso Mogul”, cuya interpretación destacó por la precisión rítmica y la ornamentación que incorporó, personalizándolo hasta el extremo y haciendo prevalecer ese componente virtuosístico que fue extensible a todo el concierto.

De nuevo, Vinci y Händel sirvieron para cerrar la primera parte. En el primero, “Gelido in ogni vena” mostró un grado de lamento, una capacidad para conmover y una expresividad tan sobrecogedora, que cuando terminó el público estalló en una atronadora ovación. “Dopo notte atra, e funesta”, con una extensión extrema probó lo bien que Fagioli se defiende al abordar las notas más graves y en el registro agudo.

Fagioli deja en Oviedo una noche memorable

La segunda parte comenzó con una de las arias más famosas, en parte gracias al propio Fagioli. “Alto Giove”, donde la improvisación del contratenor la convirtió en una página renovada si se compara con el disco que ha dedicado a Porpora. “Vi solcando un mal crudele”, de nuevo de Vinci, trajo las agilidades imposibles que terminó con el público enloquecido ante el virtuosismo de Fagioli. También despertó la simpatía del público el concierto en si menor de Vivaldi, de nuevo con una intervención muy acertada de Gabetta.

La conocidísima “Scherza infida” fue conmovedora en la interpretación de Fagioli. Terminó el contratenor con “Sento brillar nel sol” y con el aria “Come nube che rugged al vento”, a modo de propina, retomando las agilidades y haciendo las delicias de los asistentes, muy entregados, que se resistían a abandonar el Auditorio.

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