El Beryma, el club ovetense que añora jugar en casa

Los padres de los jugadores del equipo han recogido firmas para denunciar el retraso de las obras del campo Matalablima

Entrenamiento del equipo infantil del Beryma en el campo de La Carisa

Entrenamiento del equipo infantil del Beryma en el campo de La Carisa / LUISMA MURIAS

Elena G. Díez

Los carteles para animar a nuevos integrantes a sumarse a jugar en el Peña Beryma prometían: "Ven a estrenar el campo con nosotros". La idea era reabrir Matalablima, tras un largo periodo de obras, con todas las mejoras pertinentes en la infraestructura y un club más consolidado que nunca. Tras ocho meses, la realidad dista mucho de esa ilusión: el estadio permanece cerrado, mientras el proyecto continúa en proceso con idas, venidas y aplazamientos. Como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, la junta directiva de la entidad denunció las condiciones precarias en las que los jugadores se veían obligados a entrenar. Ayer fueron las familias las que decidieron dar un paso al frente y registrar su descontento en las oficinas del Ayuntamiento mediante la recogida de 71 firmas: “Pagamos una cuota y comenzamos a estar hartos. Alguien debería hacerse responsable”

Entre sus equipos infantil, alevín, benjamín, cadete y juvenil el equipo suma casi 130 integrantes en club, que ahora se encuentran huérfanos de campo. El problema, aseguran los progenitores, no es solo el agotamiento que supone para los chavales tener que desplazarse de un lado a otro para entrenarse y jugar sus partidos. Sufren la incertidumbre de no tener su propio espacio. El Ayuntamiento contrató a una empresa gallega para comenzar el trabajo a mediados de mayo y hasta el momento ninguno se ha pronunciado sobre las causas de su intermitencia. Al principio se debió a carencias en el suministro de material, pero se solventó en el mes de diciembre y ahora los miembros del equipo no saben a qué atenerse. "Si nos dicen que se retrasa la inauguración, no pasa nada, pero estar a la espera de noticias resulta frustrante”, explica el entrenador Pedro González. 

Los padres de los jugadores del equipo Beryma con las firmas que entregaron al registro Municipal

Los padres de los jugadores del equipo Beryma con las firmas que entregaron al registro Municipal / LUISMA MURIAS

La solución temporal, que está convirtiéndose en un remedio a largo plazo, es adaptarse a los horarios libres de los campos de La Pixarra y La Carisa. Al primero tienen que ir a las nueve y media de la noche, lo cual les “resta tiempo de estudios y familia", asegura Pedro López, cuyo hijo juega en el infantil; las dimensiones del segundo son inferiores a las necesarias para un equipo de fútbol 11, algo que merma el desarrollo del trabajo. Lo mismo sucede con los partidos. Van deambulando por diferentes campos con los que no están familiarizados. Todo ello con uno de los cinco equipos en primera categoría y otro con posibilidades de ascenso. “Se dificulta el desarrollo del club, no podemos ni hacer reuniones para planificar la temporada”, asegura el coordinador Pedro Antonio González. Tampoco pueden acceder ni a la lavandería ni a las oficinas para arreglar el cualquier tipo de papeleo. 

Como medida desesperada, los jóvenes jugadores se reúnen en los parques para continuar dando patadas al esférico. “Es peligroso, el terreno no es apto, hay baches y cacas de perro”, afirma López. Además, durante este periodo los días se acortan y se dificulta la visibilidad de obstáculos. Por eso, no solo reclaman Matalablima a la mayor brevedad posible sino también alguna ayuda para hacer la situación menos caótica. Ya que la Peña Beryma tiene ganas de crecer en condiciones y quiere conseguirlo jugando en casa.

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