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Jaroussky y Thibaut García: calidad y calidez máximas en el Auditorio de Oviedo

El contratenor y el guitarrista ofrecen un recital emotivo, que fue más allá del repertorio clásico

El contratenor Jaroussky y el guitarrista Thibaut García , este miércoles en el Auditorio. | FERNANDO RODRÍGUEZ

Con el Auditorio lleno y entre sonoros aplausos presentaron este miércoles en Oviedo su último trabajo discográfico el contratenor francés Philippe Jaroussky y el guitarrista Thibaut García, titulado “A sa guitarre”, con un repertorio muy alejado del que acostumbra el cantante francés. Un recital para voz y guitarra interdisciplinar, en el que todo estaba cuidado al máximo y que fue más allá de la música clásica, compaginando varios géneros, con juegos de luces y la interacción de los artistas con el público asistente a esta velada incluida en los Conciertos del Auditorio, ciclo que cuenta con el patrocinio de LA NUEVA ESPAÑA.

Philippe Jaroussky y el guitarrista Thibaut García agruparon las obras en grupos atendiendo a la temática y la procedencia, como explicaron ambos artistas. Tras un primer bloque con música de Poulenc, Giordani y Francesca Caccini, en el que primó la melodía y el fraseo del contratenor, le siguió “In darkness let me dwell”, de Dowland, muy emotivo. El “Lamento de Dido” era una de las obras más esperadas, en la que Jaroussky pudo explotar con más acierto su expresividad.

Le siguieron obras de Mozart y Paisiello, con “Nel con più non mi sento”, con un Jaroussky muy entregado que jugó con los timbres de su voz, arrancando un aplauso al público del Auditorio ovetense. “Un poco de champagne” llegó de la mano de Rossini y su “Tancredi”, donde Jaroussky ofreció un atisbo del virtuosismo y agilidad que caracterizan a este intérprete.

Parte del público asistente, ayer, en el Auditorio de Oviedo. | Fernando Rodríguez | FERNANDO RODRÍGUEZ

Tango

El guitarrista Thibaut García fue el acompañante perfecto para el contratenor, pero también actuó solista, como en el tango de “La cumparsita”, y como arreglista de varias de las obras. Sobresaliente y compleja fue su intervención en el lied “Erlköning”, donde Jaroussky adquirió un tono más dramático que convenció al público.

La “Sarabanda” de Poulenc y el “Nocturno” de Ravel pusieron la nota poética a este viaje “musical intercultural”.

“Septembre” fue la canción que arrancó una sonora ovación entre los asistentes, por la sensibilidad y la melancolía que Jaroussky supo darle a la partitura. El contraste llegó con “Anda jaleo” de Federico García Lorca, donde además del arrojó del contratenor también cabe destacar su dicción, muy precisa. Con “Alfonsina y el mar” y la bellísima página de Britten “Il eat quelqu’un sur terre” terminó un programa que consiguió emocionar al público ovetense. “Las horas muertas” e “Indulgencia” fueron las dos canciones que interpretaron Jaroussky y García como propinas, con la aprobación del público.

Compenetración

Ambos agradecieron al personal de sala y sonido su implicación en el espectáculo. Con este recital Jaroussky pone de manifiesto que es un artista polifacético, difícil de ubicar en único estilo musical, capaz de abordar un amplio repertorio aportando matices muy distintos a cada una de sus intervenciones dentro de un programa muy exigente para la voz que le mantiene en el escenario durante la mayor parte de la actuación. Su compenetración con García es algo mágico, casi innato en ellos.

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