Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Multitudinario funeral por el arquitecto Carlos Blanco Bescós en los Carmelitas

Los hijos y la viuda de Carlos Blanco reciben el pésame, ayer, en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen. | Irma Collín

Los hijos y la viuda de Carlos Blanco reciben el pésame, ayer, en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen. | Irma Collín / Ch. N.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Ch. N.

La familia del arquitecto Carlos Blanco Bescós, fallecido esta semana a los 93 años, celebró ayer en la iglesia de los Carmelitas una calurosa y multitudinaria despedida del que fue destacado arquitecto asturiano vinculado al Ministerio de Educación, a su querida Luanco y a algunas obras singulares entre las que destaca la cafetería del Cuitu Nigru, en el terminal del telesilla de Pajares.

La ceremonia, concelebrada por Pablo Blanco, sacerdote sobrino del difunto, recordó a un hombre “de carácter” en el que “brilló más la bondad”. Las palabras de su ahijado encontraban, tras el funeral, el eco entre los profesionales que recordaban un hombre bueno y muy riguroso y exigente en el trabajo. Ante las cenizas del arquitecto, depositadas por sus nietos en el interior del templo, Pablo Blanco habló de vida eterna más que de loas al difunto, un hombre muy religioso.

A las muchas muestras de cariño se sumó una última lectura protagonizada por uno de sus hijos, también Carlos Blanco, como su abuelo, el tercero con ese nombre en la saga familiar. Con voz serena leyó un texto elegido por su abuela y su abuelo para la ceremonia. Era la carta de San Agustín a su hermano fallecido Sapidas, la que comienza con “la muerte no es nada, solo he pasado a la habitación de al lado” y que insiste en el mensaje esperanzado de “Os espero; no estoy lejos, solo al otro lado del camino”.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents