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El renacer de Eduardo Moráis tras recibir tratamiento médico en Madrid: "Volver a caminar de nuevo fue maravilloso"

El joven trubiense de 35 años padece trastorno neurológico funcional, una enfermedad rara que produce síncopes y solo podía ser tratada en un hospital privado de la capital

El "milagro" de Eduardo Moráis, el asturiano que hizo viral su llamamiento para recibir tratamiento médico en Madrid

El "milagro" de Eduardo Moráis, el asturiano que hizo viral su llamamiento para recibir tratamiento médico en Madrid VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Luisma Murias

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El "milagro" de Eduardo Moráis, el asturiano que hizo viral su llamamiento para recibir tratamiento médico en Madrid Elena G. Díez

Eduardo Moráis tiene dos cumpleaños: el 7 de octubre, víspera de su nacimiento y el 3 de diciembre, cuando fue trasladado hasta Madrid al único centro médico del que podía salir con esperanza de vida. Fue un desmayo el 18 de agosto de 2021 lo que alejó al joven de 35 años, natural de Trubia, de aquello que conocía como "normalidad". El único recuerdo que mantiene de aquel día es el anuncio de final de jornada en la química del Nalón -su trabajo por aquel entonces- y el camino hacia los aseos calzado con chanclas y toalla en mano. "Después me desvanecí y ahí comenzó mi calvario", rememora el trubiense. Ahora, recorre con paso firme el campo San Francisco mientras cuenta su historia con una dicción perfecta, una estampa que pensó que jamás volvería a repetir: "Volver a caminar de nuevo fue maravilloso".

Trastorno neurológico funcional, fue el diagnóstico del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) tras multitud de pruebas de descarte ante los extraños episodios de desmayo. "Es una enfermedad rara, reconocida desde 2015, que produce desconexiones neuronales", explica. Mediante estos síncopes el cerebro pierde conexión y va ralentizando el sistema de manera progresiva; aunque en el caso de Moráis la pérdida de control de los órganos fue fulminante. El primer episodio le paralizó medio cuerpo, dejándole la vista afectada y a merced de un andador; el segundo afectó a esfínteres, oído, habla, deglución y movilidad general: "acabé con sonda nasogástrica y sin visión".

Las posibilidades de recuperación eran pocas y dificultosas. No había ningún hospital público en España donde pudiese tratarse de manera adecuada la patología. La única opción era acudir a una clínica privada de Madrid. "Me aferré a ese 2%, a los profesionales del HUCA que me apoyaban y solicitaron mi traslado, a pensar en volver a jugar con mis dos hijas pequeñas", cuenta Moráis. Los médicos comenzaron a realizar los trámites pertinentes para la movilización del joven a la mayor brevedad posible. Se firmó la solicitud y pasó a manos del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA).

Sin embargo, el procedimiento fue denegado por la propia administración. Algo que cayó como un jarro de agua fría para el trubieco y su familia: "Nunca lo entenderé, la ley me amparaba. Es obligatorio asistir mediante sanidad privada a un ciudadano si no hay otra manera de hacerlo mediante la pública", asegura. A día de hoy la causa está pendiente de juicio, toda vez que la fiscalía ha interpuesto una denuncia. Pero en ese momento, donde Moráis vio la luz fue en las redes sociales, donde cuenta con bastantes seguidores debido a su participación como acordeonista en diferentes fiestas de "prao". Cuando compartió su problema de salud y el laberinto administrativo que impedía su traslado, la repercusión fue enorme e inmediata: famosos, figuras políticas, particulares con intención de donar dinero a la causa, la empresa donde trabajaba... "Hasta Iberia me ofreció un avión medicalizado", agradece.

"Yo no quería ayudas, ni dinero. Quería una oportunidad para valerme por mí mismo", ese mensaje es el que le transmitió en una conversación al presidente del Principado, Adrián Barbón: "No quiero la minusvalía, ni una paga por dependencia, ni la jubilación. Se lo estaría quitando a otras personas y mi intención es luchar". Gracias a la presión social, se consiguió que el SESPA diese el visto bueno al informe y a principios de diciembre estaba camino de la capital. "De no ser así sé que el personal del HUCA habría seguido insistiendo, pero quizá habría quedado abandonado a mi suerte", plantea.

Al tercer día de tratamiento en la clínica privada ya había comenzado a caminar, se deshizo de la sonda nasogástrica y emitía palabras con claridad: "Fue un milagro". Gracias al equipo multidisciplinar del centro, estaba constantemente trabajando en su mejora y consiguió alcanzar ese porcentaje que algunos dieron por perdido: "me llegaron a decir que si creía que me iban a dar la vuelta como a un calcetín e iba a volver como nuevo".

Ahora le desplaza una ambulancia a Madrid una vez cada dos meses para seguir con el tratamiento, y así continuará durante un periodo de dos años. "Hacemos también consultas por videollamada. En caso de padecer más síncopes -como sucedió a finales de enero- indican a mi mujer las directrices a seguir y viene una UVI móvil a buscarme", cuenta Moráis. El asturiano se deshace en halagos para todos los que mostraron su apoyo, amigos, familiares y en especial al tesón de su esposa Patricia.

"He vuelto a nacer", sentencia el trubieco que a sus 35 años se siente más conectado a la vida que nunca.

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