Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Michael Barenboim: “Quien se empeña en vivir de la música acaba encontrando el camino”

“Estoy encantado de regresar a Oviedo, mi última vez fue muy positiva”, dice el violinista ante su concierto de hoy en el Auditorio

“Quien se empeña en vivir de la música acaba encontrando el camino para convertirse en profesional, sin importar demasiado los obstáculos o lo difícil que sea su situación”. Michael Barenboim (París, 1985) lo tiene claro, porque ha visto todo tipo de situaciones desde su atalaya al frente de la Academia Barenboim-Said, en Berlín. El violinista protagoniza hoy en el Audiotiro (20.00 horas) una nueva fecha del cicclo “Los conciertos del Auditorio”, con la compañía del viola Amihai Grosz y de la Orquesta Oviedo Filarmonía, con su director, Lucas Macías. “Estoy encantado de regresar a Oviedo, mi última vez fue muy positiva”, dijo Barenboim a este periódico, en vísperas de su regreso a Asturias, donde no estaba desde 2018.

El hijo del pianista y director de orquesta Daniel Barenboim y de la pianista rusa Elena Bashkirova se unió a última hora al proyecto que presentará en Oviedo, y es la primera vez que actúa junto a Grosz. Ambos interpretarán la “Sinfonía concertante para violín y viola” de Mozart y cerrarrán con la “Sinfonía nº 5” de Beethoven.

Además de desarrollar una carrera como solista internacional y en distintas agrupaciones de cámara, Barenboim ve la cara B de la música desde la Academia que dirige en Berlín. “Desde el 2020 se ha resentido mucho el número de alumnos que han podido acceder, debido, en parte, por las limitaciones a los viajes a causa de la pandemia”, apunta. “Más del 70% de nuestros alumnos provienen de Oriente Medio, por lo que fue imposible en muchos casos obtener visados y que pudiesen entrar finalmente en la academia”. Desde su posición como decano en Berlín, admite que lo más duro es “ver a jóvenes que, pese a su corta edad, son grandes violinistas, graduarse año tras año y que no van a poder vivir de la música pese a su calidad”, asegura. “Es muy frustrante ver cómo el mercado no puede absorber a todos los que se licencian; es materialmente imposible que todos ellos obtengan plaza en una orquesta sinfónica, o que sean solistas internacionales”. Sin embargo, “una cosa sí es segura, aquel que se empeña en vivir de la música, siempre encuentra de un modo o de otro convertirse en un profesional.

El repertorio de obras que interpreta Michael Barenboim es muy amplio, desde el violín barroco hasta los estrenos de los compositores de la actualidad más inmediata. “No creo demasiado en el lugar tan limitado en el que se sitúan los músicos que se especializan en un único repertorio musical, ya sea Barroco, Clasicismo o música contemporánea. ¿Por qué tener que limitarte a una única cosa y perderte todo lo demás?”, se cuestiona. Y añade que “es posible entender que quienes se centran en un único periodo musical o estilo saben mucho más porque dedican todo su esfuerzo en perfeccionarse, pero la labor de un artista debe ser la de transmitir sentimientos y conmover, y para eso se necesita experimentar numerosos contextos musicales y conocer diversos tipos de música, porque unos se complementan con los demás, y es posible traspasar la experiencia de interpretar música contemporánea, por poner un ejemplo, a la interpretación de música barroca o renacentista”, concluye.

Compartir el artículo

stats