Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Orliński, barroco supremo

El contratenor polaco firma un concierto lleno de energía y sensibilidad bien acompañado por “Il Pomo d’Oro”

Orlinski, rodeado por la orquesta, en un momento del concierto. | Valentina Ciuca

Orlinski, rodeado por la orquesta, en un momento del concierto. | Valentina Ciuca / Andrea G. Torres

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Andrea García Torres

Andrea García Torres

La actuación de Orliński ayer en el Auditorio Príncipe Felipe era una de las más esperadas de la temporada –tras haberse aplazado en 2020– y el contratenor polaco no defraudó, desmarcándose con su programa “Anima eterna”, llevando la sensibilidad y el sentimiento de la música barroca al límite con una voz bien proyectada, muy personal, escaso vibrato y un virtuosismo arrollador. Su energía y espontaneidad quedaron demostradas cuando se dirigió al público para invitarles a disfrutar con su música.

“Non t’amo per il ciel” de Fux, fue un gran ejemplo en el que Orliński dio buena muestra del poder expresivo del que es capaz. Las agilidades llegaron con el aria “Barbara dire effera” y el “Alleluia” siguiente, donde a pesar de su tremenda exigencia y la complejidad del fraseo, muy comprometedor para respirar, Orliński resolvió con comodidad. Aún tenía mucho que ofrecer, como hizo en “A che si serbano” en la segunda parte.

“Salve sis, Maria” fue conmovedora e invitó al recogimiento, con una emisión muy directa que ha adoptado como una de las señas de su identidad tímbrica. En la misma línea fue “Amen, Alleluia”, en la que se recreó en la melodía haendeliana y conmovió al público.

Il Pomo d’Oro, especialistas en interpretación histórica y fieles colaboradores de Orliński, fueron responsables de gran parte del éxito del programa. Junto al maestro Francesco Corti, muy implicado, también al clave durante el recital, ofrecieron una lectura tan entregada como resolutiva del concierto “a quattro” de Galuppi y la obertura de Zelenka.

Destacó asimismo el grado de compenetración con el contratenor, en cadencias, improvisaciones y balances sonoros, dando como resultado un concierto dinámico que cumplió con creces las expectativas de los asistentes.

Como propinas ofrecieron “Proh quantae sunt”, de Conti, “Alla gente a Dio diletta”, de Fago y repitieron el aria de Schiassi que figuraba en el programa.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents