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Las obras en la Catedral de Oviedo desvelan la existencia de unas campanas destruidas en la Guerra Civil

Los instrumentos, retirados por su mal estado, se localizaban en el cuerpo renacentista y estaban conectados al reloj de Ramón Durán

La intervención destinada a mejorar la accesibilidad de la torre de la Catedral de Oviedo –que entre otros beneficios permitirá potenciar las visitas turísticas a esta parte del templo– ha dado un fruto inesperado. Durante los trabajos preparatorios, el equipo que ejecuta la obra hizo acopio de planos y fotografías antiguas de la torre y, entre ellas, aparecieron dos imágenes que constatan la existencia de unas misteriosas campanas en el cuerpo renacentista de la torre. A partir de esas fotografías, Agustín Hevia Ballina, canónigo de la Catedral y durante varias décadas responsable de su archivo, inició una investigación que le ha permitido desvelar la naturaleza de esas campanas: estaban conectadas al reloj de Ramón Durán, y quedaron arruinadas durante la Guerra Civil, lo que motivó su retirada en la rehabilitación dirigida en la posguerra por Luis Menéndez Pidal.

Agustín Hevia Ballina reconstruye la historia de esas campanas en un artículo remitido a LA NUEVA ESPAÑA. El canónigo, de hecho, localizó referencias a este desaparecido cuerpo de campanas en la “Guía de la Catedral” de José Cuesta y, a raíz de su hallazgo, también se han identificado los trazos del arco rampante que sostenía las tres campanas en los planos redactados por Luis Menéndez Pidal para la restauración de la torre en la posguerra.

Gracias a las pesquisas de Agustín Hevia Ballina, se ha podido constatar que estos elementos desaparecidos se localizaban en el tercer tramo de la torre, sobre el cuerpo de campanas y justo de bajo de la aguja calada: es el tramo renacentista, añadido en el último cuarto del siglo XIV y diseñado por Rodrigo Gil de Hontañón, que reconstruyó el remate de la torre después de que una tormenta eléctrica arruinase, en 1575, el chapitel original, proyectado por Juan de Badajoz y realizado por Juan de Cerecedo. Estas campanas estaban asociadas al reloj de Ramón Durán, instalado en 1787.

En la Guerra Civil, las campanas quedaron totalmente arruinadas, y en la posterior restauración Luis Menéndez Pidal las retiró, dejando diáfano el cuerpo renacentista.

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