Santa Bárbara ha comunicado ya a los primeros 164 empleados pertenecientes a empresas de trabajo temporal (ETT) que ya no pueden desarrollar la labor que venían haciendo en los talleres de calderería de la Fábrica de Armas de Trubia. La compañía toma esta decisión después de que la inspección de trabajo detectara que en algunos de los talleres se está trabajando con productos que pueden resultar cancerígenos. La ley laboral impide que en ese tipo de labores estén empleados trabajadores de ETT, solo pueden desempeñar ese trabajo la plantilla de la matriz. La inspección llegó después de una denuncia del sindicato CSI que lleva ya varios años protestando por esta situación. Esta central sindical, que ostenta también la presidencia del comité de empresa, ha convocado una asamblea informativa para explicar a los trabajadores la situación. Será a la una y cuarto de la tarde en Trubia. La compañía tiene hasta el 11 de mayo para tomar una decisión sobre el futuro de estos trabajadores que ahora están en un limbo. Una opción es que los incorpore a su plantilla.