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“Empresarios” con hambre internacional

“Hemos aprendido a trabajar en equipo”, dicen los ovetenses que con su proyecto Asturacle no dejan de recoger premios

Por la izquierda, Javier Pontón, Luis Méndez y Sergio González. | Irma Collín

Tres ovetenses, una empresa ficticia y siete horas para sacarla adelante. Este es el reto al que se enfrentaron Sergio González, Luis Méndez y Javier Pontón contra más de 700 equipos autonómicos para hacerse hueco en la final nacional de estrategia empresarial de “Global Management Challenge” (GMC), una competición internacional de gestión de compañías. De 22 años, se conocieron en párvulos, en el colegio Auseva, y tras seguir diferentes caminos se lanzaron al mundo corporativo con su equipo Asturacle. “De Asturias y el Oráculo de Omaha, como se apoda al inversor y empresario Warren Edward Buffett”, explican. Lo idearon con pronunciación inglesa, pero sus abuelas lo españolizaron y ya suena tal como se lee.

El equipo tiene en realidad cuatro integrantes. El trabajo alejó a Manuel Fernández de la última fase del certamen y del encuentro con LA NUEVA ESPAÑA, pero fue parte de los inicios del grupo y sus compañeros cuentan con. Fue Méndez quien arrancó la idea, animado por su profesor del Trabajo de Fin de Grado, Enrique Loredo, apuntarse a la prueba. Él, ingeniero industrial, quiso contar con compañeros fiables y con conocimientos en otras áreas. González, de Derecho y ADE; Pontón, informático y Fernández, físico y matemático no dudaron en sumarse.

Forman el combo perfecto, ya que los conocimientos que le faltan a uno le sobran a otro; tienen economía y nociones tecnológicas para repartir. Aunque, quedaron algo cojos cuando Fernández tuvo que abandonar el barco después de dos rondas victoriosas a sus espaladas, y aún con esas dificultades consiguieron acceder a la final.

“Hemos aprendido a trabajar bajo presión y en equipo, a ponernos de acuerdo”, explican. Y añaden: “Es una mejora en la toma de decisiones, ya que se hace en poco tiempo y hay que decidir bien”. Además, fue una oportunidad para reunirse con mayor asiduidad. Al más puro estilo Steve Jobs en su garaje, montaron una pequeña oficina en la habitación de Pontón en la que realizar las pruebas juntos. Y allí fue donde compartieron pareceres y planes de futuro. Ahora, sueñan con alcanzar la fase internacional del concurso.

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