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Lección de psicoestética de Ramiro Fernández: “La imagen es decisiva para tener éxito”

El peluquero, que durante décadas trabajó para la selección española, asegura que “ahora el 95% de los futbolistas llevan el mismo corte de pelo”

Ramiro Fernández, a la derecha, junto a Pedro Rodríguez Cortés. | Luisma Murias

Lección primera de psicoestética. Es la ciencia que se encarga de coordinar la moda, el vestido, el calzado y la peluquería. La clase la dio ayer Ramiro Fernández Alonso, psicoesteta y que durante varias décadas fue el peluquero de la selección española, en el salón polivalente del Centro Asturiano. El término de psicoestética realmente no es suyo, lo acuñó un psicólogo catalán hace ya un tiempo, de nombre Carles Muñoz Espinalt. Pero Fernández se encargó de hacerlo global. “La imagen es importantísima en todos los aspectos, es decisiva para tener éxito, nada puede ser peor que los demás piensen que no estamos actualizados”, señaló. Quien mejor combina todos los aspectos de la psicoestética, dijo, es el Rey Felipe VI. Pedro Rodríguez Cortés, cronista oficial del Centro Asturiano, fue el encargado de presentar a Ramiro Fernández: “Tiene un máster en cortesía y relaciones humanas”.

Ramiro Fernández estuvo durante décadas cuidando la imagen de los futbolistas de la Selección, ganándose en el respeto de prácticamente todos. Aunque de vez en cuando se encontraba con algún hueso. Por ejemplo, Luis Enrique –el actual seleccionador nacional– llegó a decir cuando comenzó a vestir la elástica de España que él se cortaba el pelo en Gijón. Sin embargo, Fernández reveló que hasta el gijonés pasó por sus tijeras. “Tres meses antes de que fichara por el Real Madrid comenzó a ser cliente mío y en una ocasión llegó a decir de mí que era un fenómeno cortando el pelo, pero que tenía dos defectos, que era de Oviedo y del Oviedo”, aseguró. Lo que no le gusta nada es el look de los futbolistas actuales. “El 95% lleva el mismo corte de pelo, rapado por lo lados y algo más largo por arriba”, señaló. Lo que, a su juicio, es un problema porque los futbolistas son ahora los que marcan las tendencias, en lugar de los actores o artistas. “Ahora la moda ha arrinconado a la estética”, resaltó.

Segunda lección de la psicoestética. “Hay que adecuar la apariencia a la personalidad”, señaló. Fue a lo que se dedicó durante muchos años en la Selección. “Estudiaba las posibles anomalías faciales y trataba de disimularlas a través del corte de pelo”, aseguró, “ahora van todos iguales, solo es rapar, rapar y rapar”.

Trabajar para la Selección le permitió visitar países “a los que nunca me hubiera imaginado ir”. Aprovechaba aquellos viajes para ir engordando una colección sobre piezas de peluquerías que guarda con orgullo y mimo. “Es una gran colección que no sé qué va a ser de ella, una vez un alcalde de Oviedo me dijo que no me preocupara que había un almacén municipal en el que podía guardarse, lo que hice fue comprar un local de 80 metros cuadrados en La Corredoria en el que tengo guardadas las piezas”, señaló.

También hubo tiempo durante su charla para recordar los cuatro años que pasó como concejal de cultura en el que fue la primera corporación democrática del Ayuntamiento de Oviedo. Tomó posesión del cargo un 19 de abril de 1979. “Aprendí que la categoría no se mide por la profesión que tengas, sino por cómo te desenvuelvas dentro de ella”, dijo.

Tercera lección de psicoestética. El buen psicoesteta escucha al cliente, analiza sus puntos fuertes y los débiles y le aconseja, pero nunca le impone. Son muchas las cosas que se tienen que tener en cuenta. Por eso, Ramiro Fernández tiene la ilusión de que a no muy tardar la psicoestética acabe dándose en la Universidad, sería “una forma de prestigiar la profesión”. “Ahora los peluqueros tienen que saber de todo, de economía, de dermatología, de química, de dibujo artístico, de psicología y de cosmética”, enumeró, “yo ya no lo veré, pero un buen paso es que el próximo miércoles daré una conferencia en la Universidad de Valladolid a la que me ha invitado el propio rector (Antonio Largo)”.

Cuarta lección. No hay que atascarse. Fernández presumió de haber realizado hace un tiempo un estudio que tuvo bastante eco y en el que dividía a la sociedad en dos grupos: los “IPA” y los “IPI”. Los primeros responden al acrónimo de “imagen personal atascada” y son aquellos que “a determinada edad se han quedado atascados en su imagen”. Los segundos, por contra, se corresponden con los que tienen “una imagen personal impulsora”. Y son “aquellas personas jóvenes de espíritu”.

La última lección, más que una lección fue un consejo con el que el psicoesteta cerró su intervención después de responder a varias preguntas formuladas por el público. “Nos dicen que las arrugas salen en la cara y que se maquillan, lo que yo os deseo a todos es que no os salgan en el alma o en el corazón”, señaló.

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