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Fiestas del Antiguo de Oviedo: La Corrada del Obispo, un gran comedor al raso

“Había ansia de confraternizar”, dicen los 600 vecinos que compartieron mesa y mantel en la plaza por el día grande de las fiestas del Antiguo

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El Antiguo recupera su comida en la calle tres años después Lucas Blanco

“Se nota que los vecinos estábamos ansiosos por confraternizar y compartir”. David González explicó así sus sensaciones ante la vuelta, tres años después, de las fiestas organizadas por la asociación de vecinos del Oviedo Redondo, que para su día grande convirtieron la emblemática plaza de la Corrada del Obispo en un gran comedor para 600 personas encantadas por compartir mesa mantel, sidra y mucha, “quizás demasiada”, comida cocinada solidariamente.

Raquel Rodríguez y Antón Rodríguez brindando durante la comida. | J. C.

El balance de los tres días de fiesta no puede ser más positivo para los organizadores. “Volvimos con más fuerza incluso que antes de la pandemia”, declaró el presidente de la asociación organizadora, Manuel Almeida mientras se limpiaba el sudor de la frente durante un pequeño alto en el camino de sus continuas carreras por detrás de la barra, para atender las preguntas de LA NUEVA ESPAÑA.

Voluntarios de la asociación del Oviedo Redondo, en la barra. | J. Casanova

En la plaza se dieron cita muchos vecinos, pero también muchos invitados. “En principio somos un grupo de excompañeros de clase en las Escuelas Blancas, aunque también hay algún allegado”, relató Pablo González con una sonrisa de oreja a oreja de plena satisfacción por poder volver a echarse a la calle para disfrutar de unas sidras, la clásica tortilla, empanadas y alguna que otra sorpresa.

Por la izquierda, Verónica Caramés, Steve Rozada, Maite Rozada, María Vázquez y Pau Santirso comiendo en la Corrada del Obispo. | J. Casanova

La felicidad era casi absoluta hasta que la lluvia irrumpió en la fiesta minutos después de las cuatro de la tarde. Aunque muchos ya estaban con el estómago lleno, la sobremesa se vio afectada de lleno, reavivando las quejas de la organización por ver como el Ayuntamiento les denegaba los permisos necesarios para disponer de un espacio a cubierto. “Lo único negativo fue que por la falta de un técnico no pudimos disponer de una carpa a pesar de que nos consta que gente del equipo de gobierno se movilizó para tratar de darnos una solución”, declara Almeida sobre el curioso hecho de que los funcionarios diesen el visto bueno a la instalación de una carpa, pero no para que el camión que la transportaba entrase en la plaza para descargarla.

Reveses aparte, el colectivo organizador calificó de “brutalmente positivo” el balance definitivo de una celebración que, según explicaron es fruto del interés altruista de unas decenas de habitantes del Oviedo Redondo. “Estamos hablando de un grupo de gente que pide permisos en el trabajo y renuncia a tiempo con su familia para trabajar en que todo salga bien y todos los socios y vecinos puedan disfrutar”, subraya el presidente de un programa festivo que culminó con un concierto del grupo “Lafu y Rebeca”.

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