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“Nos tocó la lotería”, dicen los mayores de Oviedo que ya pasean a diario con los cuidadores de barrio

“Llevaba dos años sin salir de casa, me dieron la vida”, asegura la nonagenaria Pilar Pérez, que anima a otros vecinos a inscribirse

"Es como si me hubiera tocado la lotería": así trabajan los cuidadores de barrio de Oviedo

"Es como si me hubiera tocado la lotería": así trabajan los cuidadores de barrio de Oviedo VÍDEO: Amor Domínguez / FOTO: Irma Collín

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"Es como si me hubiera tocado la lotería": así trabajan los cuidadores de barrio de Oviedo Lucas Blanco

Pilar Pérez tiene 90 años y desde marzo de 2020 vivía presa entre las cuatro paredes de su casa de Buenavista. Su marido es dependiente y su hija dedica prácticamente las 24 horas al día a cuidarle, así que no tiene ni un minuto para sacarla a ella a la calle con su silla de ruedas. Una situación “triste” que cambió con la puesta en marcha, hace escasas semanas del servicio de paseos solidarios de los 57 cuidadores de barrio del plan de empleo municipal, que desde entonces suma ya unos 200 servicios de varias horas: son, fundamentalmente, simples acompañamientos o asistencias para hacer recados o acudir al médico. “Llevaba dos años sin salir de casa, me dieron la vida”, confiesa emocionada la nonagenaria sin escatimar elogios hacia sus cuidadores. “Son majísimos, espero que no me los cambien porque con ellos nos tocó la lotería”, comenta.

La cuidadora Sonia Díaz, a la que correspondió esta semana acompañar a Pilar en su paseo diario, destaca la alegría con la que los usuarios acogen el servicio, decenas de mayores, en muchos casos solos o dependientes. “La pandemia dejó a mucha gente aislada y con este servicio municipal está rompiendo una especie de cristal en el que muchos mayores estaban encerrados”, explica la cuidadora, cuyo contrato, al igual que de sus compañeros estará vigente hasta febrero de 2023. “De momento es una experiencia pionera, pero estaría bien que siguiera”, puntualiza.

Tras un inicio tímido, con muchos recelos por parte de los vecinos, el servicio de acompañamiento parece empezar a calar poco a poco en todos los barrios de la ciudad. “Muchos al principio pensaban que éramos una especie de estafadores y otros confundían a los cuidadores con cuponeros”, explica Victoria Rodríguez, coordinadora de los cuidadores destinados a la zona de Otero y alrededores.

La cuidadora Sandra Martín pasea con Raúl Cancelo por la senda de La Corredoria. | I. Collín

Es precisamente en el barrio de Otero donde Nieves Bascones halló a sus particulares ángeles de la guarda. Santanderina de nacimiento, tiene 81 años y hace cuatro decidió trasladarse a vivir a Oviedo con su hijo, profesor de profesión, viéndose, como otros muchos mayores, sepultada por la pandemia y sus estrictas restricciones sanitarias. “Vine encantada porque amo la cultura y Oviedo es una ciudad perfecta para ello”, relata la mujer, que desde el fatídico 14 de marzo de 2020 vio su actividad social totalmente limitada. “Empecé a salir solo los jueves para ir al Fontán a comprar”, relata.

Bascones no tiene amistades en la ciudad y su hijo apenas puede sacar tiempo de su apretada agenda para acompañarla. Sin embargo, su vida cambió cuando en Servicios Sociales le confirmaron que los rumores de que unos trabajadores municipales ofrecían servicios de acompañamiento para dar paseos. “Los que no se apuntan por desconfianza no saben lo que se pierden”, explica la octogenaria, que esta misma semana contó con el apoyo de Yadira Ferrer para acudir a su cita con el médico en el centro de salud de Otero. “Hay gente que no se fía de nosotros”, admite la trabajadora.

La atención alcanza a todo el casco urbano, incluido los límites con el vecino concejo de Siero, donde Raúl Cancelo se muestra encantado de disponer de compañía para realizar largos paseos de dos horas por la senda fluvial de La Corredoria. “Me lo recomendó el médico y la verdad que paso un buen rato”, señala este hombre de 69 años, emigrante retornado de Bélgica. Él ha encontrado en el programa “Oviedo te cuida” el complemento perfecto a las muchas actividades que suele realizar con su hija. “Le viene muy bien para relacionarse”, comenta Natalia Cancelo tras recoger a su progenitor en el portal una vez concluida la escapada con la cuidadora Sandra Martín. “La gente debe saber que en ningún caso entramos en casa y solo nos limitamos a dar seguridad y compañía a los usuarios”, apunta la mujer.

“Nos tocó la lotería”, dicen los mayores que pasean a diario con los cuidadores de barrio

En los últimos días, las llamadas al 984 089 640 y los correos escritos a la dirección oviedotecuida@oviedo.es no paran de aumentar. Los avisos para solicitar el servicio llegan al Palacio de los Niños y desde allí se derivan a las diferentes subsedes que el plan tiene en los barrios. “Cada vez demandan más nuestros servicios, pero es positivo porque todavía tenemos margen para ayudar a mucha gente”, explica el cuidador Luis Javier Menéndez, un veterano comerciante que a sus 62 años y tras quedarse en paro encontró en el plan de empleo una ayuda importante para seguir cotizando hasta la jubilación.

En la retaguardia del servicio, un grupo de coordinadores supervisa las tareas de cada empleados para garantizar que la atención a los mayores se hace de forma correcta. Poco a poco, la actividad va siendo cada vez más conocida y la demanda se dispara. Quienes ya disfrutan de los paseos acompañados, o de la asistencia para hacer la compra o recoger medicamentos en la farmacia son los principales prescriptores. “Hay mucha gente como yo y se lo recomiendo”, sostiene Pilar Pérez.

Los empleados, que han encontrado en los cuidadores de barrios un nuevo modo de ganarse la vida, se brindan para hacer todo lo que esté en su mano para llegar a cuantos más mayores puedan. “Si es necesario reorganizarse lo haremos”, garantiza Luis Javier Menéndez, convencido de que el Ayuntamiento “debe hacer un esfuerzo y convertir el servicio en permanente”.

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