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El Ayuntamiento responsabiliza “a la izquierda anti Oviedo” de facilitar el traslado de Minas

Canteli, “decepcionado” con “algún miembro” del Consejo Social, pide al Principado que pare la mudanza de la Escuela

La Escuela de Minas de Oviedo Luisma Murias

El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, expresó ayer su “decepción” con “ciertas instituciones” y “ciertas personas” del Consejo Social de la Universidad de Oviedo, que el pasado miércoles dieron el visto bueno al plan estratégico de titulaciones impulsado por el rector, Ignacio Villaverde, y en el que se incluye el traslado de la Escuela de Ingenieros de Minas al campus de Barredo, en Mieres. El regidor apeló al Principado para detener la mudanza. “Vamos a revertir la decisión”, dijo Canteli. Calcada decepción mostró la dirección de la Escuela, que aseguró que “nos cuesta mucho pensar que no hayan existido únicamente razones políticas para la aprobación de estos planes por parte del Consejo Social”. El Ayuntamiento, a través de su segundo teniente de alcalde, Mario Arias, llegó a asegurar que este plan de traslado es “anti-Oviedo”. Arias cargó contra la izquierda política, sindical y universitaria y su “atávico sentimiento contra la capital”.

Aunque el regidor de la capital asturiana evitó dar nombres, parece claro quiénes eran los miembros de este órgano universitario que le habían “decepcionado”. Canteli había remitido una carta al presidente del Consejo, el empresario asturmexicano Juan Antonio Pérez Simón, para pedirle que “no fuera cómplice” de lo que calificó como un “expolio”. El amplio respaldo se tradujo en que de los 29 miembros del Consejo Social solo uno votó en contra del traslado. Fue Isidro Fernández Rozada, del PP. Y hubo tres abstenciones: Carlos Paniceres (presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo), Alberto González (director general de FADE) y Pablo García (presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios). El resto, incluidos los sindicatos UGT y CC OO y los representantes del Consejo de Gobierno y de la Junta del Principado, votaron a favor.

Pese a la derrota, Canteli no tira la toalla. “Seguiremos en la batalla para que la Escuela siga en Oviedo”, dijo. Apeló, por ejemplo, a que la mudanza va a ser costosa para el Principado. “Apoyar supone poner dinero”, recordó el Alcalde. También restó importancia a los votos del Consejo Social. “Esto no es más que una propuesta de un rector que va ratificando su propia gente, pero ¿cuántos son entre todos?, ¿cien?, ¿doscientos? Oviedo tiene 220.000 habitantes que se oponen al traslado”.

También el director de este centro, Francisco Javier Iglesias, utilizó un símil bélico para referirse a la votación del Consejo. Y, con dureza, señaló que “nos estamos enfrentando a la extinción de la Escuela y de sus estudios de Ingeniería, de los que la sociedad desconoce todas sus salidas profesionales, asociadas no solo a la obtención de minerales”. También puso el acento en que los planes de traslado de estudios se fundamentan en “documentos basados en opiniones e idas subjetivas sin presupuesto económico que indique de qué manera una institución, que tiene problemas para pagar su factura energética, tiene pensado llevar a cabo estos movimientos”.

Con igual contundencia el segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, Mario Arias, aseguró que “la decisión del Consejo Social hace evidente que el plan para trasladar la Escuela de Minas a Mieres es una iniciativa exclusiva de la izquierda política, sindical y universitaria asturiana”. Y agregó: “Se recupera el atávico sentimiento de la izquierda contra la capital de Asturias, que ha imperado en esta comunidad con todos los gobiernos socialistas desde la Transición hasta hoy”. Arias puso el acento en que solo las organizaciones empresariales (con su abstención) y el representante del PP (Rozada, que votó en contra) “han defendido los intereses de Oviedo ante un plan que es absolutamente irrealizable en todas sus fases”. “Una exalcaldesa de Gijón, un rector de Gijón, los miembros del equipo del propio rector y todos los representantes de la Administración socialista y de los sindicatos de izquierda han dado su apoyo a este plan anti-Oviedo que no especifica ninguna medida para reinventar Minas, que no ha tenido en cuenta ninguna de las aportaciones realizadas por los propios ingenieros de minas y que carece de estudios económicos para su viabilidad”, resaltó.

El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, expresó ayer su “decepción” con “ciertas instituciones” y “ciertas personas” que forman parte del Consejo Social de la Universidad de Oviedo y que el pasado miércoles dieron su visto bueno al plan estratégico de titulaciones impulsado por el rector, Ignacio Villaverde, y en el que se incluye el traslado de la Escuela de Ingenieros de Minas, de su ubicación en Oviedo al campus de Barredo, en Mieres. El regidor apela ahora al Principado para detener la mudanza. “Vamos a revertir la decisión”, dijo Canteli. Calcada decepción mostró la dirección de la Escuela, que aseguró que “nos cuesta mucho pensar que no hayan existido únicamente razones políticas para la aprobación de estos planes por parte del Consejo Social”. El Ayuntamiento carbayón, a través de su segundo teniente de alcalde, Mario Arias, llegó a asegurar que este plan de traslado es “anti Oviedo” y cargó contra la izquierda política, sindical y universitaria y su “atávico sentimiento contra la capital”.

Ignacio Villaverde había logrado un amplio apoyo en el pleno del Consejo Social. Y, aunque el regidor de la capital asturiana evitó dar nombres, parece claro quiénes eran algunos de los miembros de este órgano universitario que le habían “decepcionado”. Hace unas semanas, Canteli había remitido una carta al presidente del Consejo, el empresario asturmexicano Juan Antonio Pérez Simón, para pedirle que “no fuera cómplice” de lo que calificó como un “expolio” a la ciudad de Oviedo. Al final, el amplio respaldo se tradujo en que de los 29 miembros de este Consejo Social solo uno votó en contra del traslado. Fue Isidro Fernández Rozada, del PP. Y hubo tres abstenciones, todas desde la bancada empresarial. Carlos Paniceres (presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo); Alberto González (director general de FADE); y Pablo García (vicepresidente de la patronal y presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios) fueron los vocales que se abstuvieron. El resto, incluidos los sindicatos UGT y CC OO, y los representantes del Consejo de Gobierno y de la Junta del Principado, votaron a favor de mover estos estudios.

Pese a la derrota, Canteli considera que aún puede ganar la guerra y no tira la toalla. El símil bélico lo usó el mismo. “Seguiremos en la batalla y luchando para que la Escuela siga en Oviedo”, dijo. Apeló, por ejemplo, a que la mudanza va a ser costosa. Será un dinero, además, que deberá aportar el Principado que, por lo visto en las votaciones del Consejo Social, no está poniendo mucha resistencia. “Apoyar supone poner dinero”, recordó Canteli. E insistió en que “estoy seguro de que vamos a revertir esta decisión” . También restó importancia a los votos del Consejo Social. “No cambia nada, esto no es más que una propuesta de un Rector que va ratificando su propia gente, pero ¿cuántos son entre todos? ¿cien? ¿doscientos? Oviedo tiene 220.000 habitantes que se oponen al traslado”.

También el director de este centro, Francisco Javier Iglesias, utilizó un símil bélico para referirse a la votación del consejo. Y, con dureza, señaló que “nos estamos enfrentando a la extinción de la Escuela y de sus estudios de ingeniería, de los que la sociedad desconoce todas sus salidas profesionales, asociadas no solo a la obtención de minerales”. También puso el acento en que los planes de traslado de estudios se fundamentan en “documentos basados en opiniones e idas subjetivas sin presupuesto económico que indique de qué manera una institución, que tiene problemas para pagar su factura energética, tiene pensado llevar a cabo estos movimientos”.

Sin apelar a cuestiones bélicas, pero con igual contundencia el segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, Mario Arias, aseguró que “la decisión del Consejo Social hace evidente que el plan para trasladar la Escuela de Minas a Mieres es una iniciativa exclusiva de la izquierda política, sindical y universitaria asturiana”. Y agregó: “Se recupera el atávico sentimiento de la izquierda contra la capital de Asturias, que ha imperado en esta comunidad con todos los gobiernos socialistas desde la Transición hasta hoy”. Arias puso el acento en que solo las organizaciones empresariales (con su abstención) y el representante del PP (Rozada, que votó en contra) “han defendido los intereses de Oviedo ante un plan que es absolutamente irrealizable en todas sus fases”. “Una exalcaldesa de Gijón, un Rector de Gijón, los miembros del equipo del propio Rector y todos los representantes de la administración socialista y de los sindicatos de izquierda han dado su apoyo a este plan anti Oviedo que no especifica ninguna medida para reinventar Minas, que no ha tenido en cuenta ninguna de las aportaciones realizadas por los propios ingenieros de Minas y que carece de estudios económicos para su viabilidad”, resaltó.

La portavoz de Vox en el Ayuntamiento, Cristina Coto, destacó que “el traslado de Minas es una operación política cuyo broche final pondrá Barbón. Canteli pudo elegir entre el compadreo con el PSOE o la defensa firme del interés general de Oviedo; eligió el compadreo y pierden los ovetenses”.

Llevar los estudios mineros a Mieres es “una oportunidad”, cree el Principado


Para el Principado no existen dudas: el traslado de la Escuela de Minas a Mieres es una “oportunidad” –“la mejor”, de hecho– para el futuro de los estudios. Con estas palabras lo expresó ayer el consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, tras la aprobación definitiva, este miércoles en el Consejo Social, de los planes estratégicos del Rectorado de Ignacio Villaverde, que contemplan una gran reordenación de campus. Los miembros del Gobierno autonómico presentes en el órgano que representa a la sociedad asturiana en la institución académica –el interventor general, Francisco Méndez, y la directora general de Universidad, Cristina González– votaron a favor.

“El traslado de Minas a Mieres abre nuevas expectativas para el campus y también para la propia Escuela. El centro que salga de la futura fusión será más fuerte y competitivo a la hora de captar alumnado y de tomar posiciones dentro del ámbito de los recursos mineros y de la futura minería verde. Ambos son campos de especialización del campus de Mieres y representan áreas de conocimiento estratégicas para la transición energética que Asturias debe potenciar”, expresó el Consejero en su primer posicionamiento claro sobre el polémico movimiento de Minas a la Escuela Politécnica de Mieres. Entiende Borja Sánchez que la fusión de ambos centros “debe contemplarse dentro del marco global de reordenación de espacios y de reagrupación y optimización de recursos”. “Un marco global y unos planes –apunta a renglón seguido– que combinan una decidida intención de refuerzo y fortalecimiento de todos los campus, centrados en la coherencia académica y en su especialización”.

En línea generales, el titular de Ciencia considera que el Rectorado de Ignacio Villaverde “ha realizado un trabajo de planificación, reordenación y racionalización de recursos que era necesario” y que “es muy positivo”. “Estos planes configuran una hoja de ruta para el futuro de la Universidad de Oviedo que, además, ha sido aprobada con un amplio consenso en el seno de la comunidad académica”, comenta. Ahora “será necesario que la Universidad presente un estudio económico que recoja detalladamente su viabilidad, costes, previsiones de financiación y plazos”. “Me consta que la Universidad ya está trabajando en esa línea”, remató.

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