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Asturias ya cuenta con su primera autoescuela para pilotos de drones: "Es necesaria la acreditación, no son juguetes"

El profesor y examinador José Luis Castaño advierte de los peligros de estos vehículos aéreos si no se manejan de manera responsable: "Hay multas de hasta 22.500 euros"

Así son las clases en la primera Autoescuela de drones de Asturias

Así son las clases en la primera Autoescuela de drones de Asturias VÍDEO: Elena G. Díaz/ FOTO: Luisma Murias

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Así son las clases en la primera Autoescuela de drones de Asturias Elena G. Díez

¿Se ha preguntado cómo captaron los medios imágenes a escasa distancia del volcán de La Palma?, ¿De qué manera se propuso rescatar a los cuatro podencos de Todoque, también en La Palma, rodeados de lava? o ¿Quién consiguió la documentación gráfica de una arrasada Popasna (Ucrania) tras el bombardeo del ejército ruso? Exacto, drones. Estos vehículos aéreos no tripulados son, tal como lo define el pionero profesor asturiano de pilotos de los mismos, José Luis Castaño, "el presente más inmediato con el futuro más prometedor". Los augurios adelantan que se convertirán en los mensajeros de confianza para plataformas como Amazon y en un tiempo no muy lejano estarán habilitados para el transporte humano.

Desde el 1 de Enero de 2021, para poder pilotar cualquier dron que supere los 250gr, hay que disponer del certificado oficial de pilotos reconocido por AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) y Asturias no ha querido quedarse a la cola de la modernidad: la autoescuela Sariego se lanzó a impartir clases para obtener el control de estas pequeñas aeronaves. En este momento es la única de "la tierrina" que cuenta con este permiso y lo comparte con otras 26 autoescuelas repartidas por la geografía española.

El mecanismo es similar al del carné de conducir: los alumnos deben superar una prueba teórica y otra práctica -a diferencia de que el examinador de la última puede ser el propio tutor-. La parte teórica analiza las características de estos aparatos, así como la normativa que los regula; la práctica valora la aplicación de las reglas y la destreza de la persona al mando. Los requisitos y el espacio aéreo para ponerlos en marcha los marca el organismo oficial, que es AESA.

-¿Existe un perfil específico de piloto?

No, hay tantos como drones, asegura el docente. Desde jóvenes de 16 años, la edad mínima requerida, hasta personas jubiladas cuya afición es la fotografía y disfrutan con panorámicas que superan los 100 metros de altura. Individuos aficionados y otros que consideran esta formación un empujón a nivel profesional. Álvaro Ruiz y Carlos Seoane son ejemplo de ello. El primero tiene 20 años y nació apasionado por el mundo aéreo; el segundo tiene 28, se dedica a la comunicación y encuentra este certificado de gran utilidad en el mundo laboral. Ambos "son unos pros", según su instructor.

"Si se te da bien jugar a la play puedes manejar un dron sin problema", promete Ruiz, que los guía como si se tratasen de coches teledirigidos. Para el espectador resulta algo más imponente, sobre todo cuando se sitúa a escasa distancia con las hélices en marcha. Seoane tiene tres ejemplares y dependiendo las características del terreno o la necesidad de imagen despega unos u otros. También lo hace como si fuese una nimiedad, incluso al aterrizar sobre hierba con una longitud considerable, algo que los sensores de la máquina convierten en una dificultosa maniobra.

Clases para manejar un dron: la primera autoescuela de drones de Asturias está en Oviedo

Clases para manejar un dron: la primera autoescuela de drones de Asturias está en Oviedo

En este caso, la autoescuela enseña y examina en un área despoblada, cerca del cuartel militar de Noreña. Pues se trata de una zona de espacio aéreo no controlado que no interfiere en el movimiento de la ciudad. "Si alguien quiere volarlo en un lugar de otras características debe ser radiofonista para poder comunicarse con la torre de control en caso de resultar necesario", cuenta. Tanto Ruiz como Seoane cuentan con ese reconocimiento.

Existen diferentes categorías de drones y licencias de vuelo. Hasta la C6, estos vehículos se dividen según la masa, velocidad o altura máxima alcanzable. Respecto a las habilitaciones existe la "abierta", de riesgo bajo, la "específica", de riesgo medio y la "certificada", de riesgo alto.

El mayor peligro que supone volar sin acreditación es la intromisión en el campo aéreo por desconocimiento. No son pocas las noticias virales de problemas en las inmediaciones de aeropuertos debido a la presencia de un dron y los vídeos que muestran como un joven inexperto pierde la pista a su dispositivo volador. "Por suerte no conocemos las consecuencias en su máximo esplendor. El vuelo mínimo de una aeronave es de 150 metros, el máximo permitido para los drones es de 120", ilustra Castaño, que reza porque nunca se compruebe el generado por uno de estos cacharros al engancharse a las hélices de un avión.

Llegado a este punto, quizá el lector recuerde que tiene un conocido que saca su dron a planear por el pueblo y lo hace a pelo, sin titulación alguna. Bien, "la multa puede ascender a una cuantía de 22.500 euros", asegura el profesor. Y es que, aunque parezcan juguetes no lo son, a menos que uno adquiera la modalidad C0 que solo requiere familiarizarse con el manual de usuario del fabricante. El avance de las tecnologías ha condenado al cielo bajo el dominio de los drones y es necesario contar con profesionales para que no nos caiga encima, al más puro estilo Astérix y Obélix.

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